UE: Sarkozy defiende la expulsión de gitanos de Francia

BRUSELAS (AP). El presidente francés Nicolas Sarkozy juró este jueves que seguirá desmantelando los campamentos de inmigrantes ilegales y defendió vigorosamente a su gobierno de las críticas europeas de que ataca injustamente a los gitanos.

La guerra de palabras entre Francia y sus críticos ensombreció la cumbre de la Unión Europea en Bruselas y frustró su objetivo principal de mostrar un frente unido europeo en la escena global.

Sarkozy insistió en que la expulsión de los roma (o gitanos) de Francia es una cuestión de seguridad y que los más de cien campamentos del grupo étnico desmantelados en semanas recientes eran refugios de delincuentes y lugares donde reinaban condiciones indignas de vida.

"Seguiremos desmantelando los campamentos ilegales, quienquiera que esté ahí", dijo Sarkozy. "Europa no puede cerrar los ojos a los campamentos ilegales".

Sarkozy tuvo un intercambio de palabras calificado por otros participantes de acalorado con el presidente de la Comisión Europea, José Manuel Barroso, y posteriormente fustigó a la comisionada de Justicia Viviane Reding por comparar las expulsiones de los roma con las deportaciones de grupos perseguidos durante la Segunda Guerra Mundial.

"Soy el jefe del Estado. No puedo permitir que insulten a mi nación", dijo Sarkozy en conferencia de prensa. "Reding ha ofrecido disculpas por sus declaraciones profundamente ofensivas. Pero la totalidad de los jefes de Estado y de gobierno dijo que era profundamente escandaloso que uno hablara de esa manera, con alusiones históricas que hieren en lo más hondo a la totalidad de nuestros compatriotas".

Aunque pidió disculpas por la comparación, Reding ratificó sus críticas a Francia y amenazó con demandarla ante la Corte Europea de Justicia por violación de las normas de la UE. Las Naciones Unidas y el Vaticano se han sumado a las críticas.

Durante la Segunda Guerra, Francia deportó a unos 76,000 judíos a campos de concentración nazis y encerró a miles de gitanos.

El asunto dominó la cumbre, aunque no estaba en el temario oficial, y provocó malestar en los demás gobernantes europeos.

"Desde luego, uno tiene derecho a echar gente de su país si se encuentra allí ilegalmente, pero jamás debe hacerse sobre la base de un grupo étnico", dijo el primer ministro británico David Cameron después de la cumbre. Pero añadió que "los miembros de la comisión deben escoger sus palabras con cuidado".

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