UE busca nueva estrategia con Turquía para frenar refugiados

El presidente turco criticó el viernes a Europa por no acoger más refugiados, un jarro de agua fría para el plan de la Unión Europea de ofrecer ayuda y concesiones a Turquía a cambio de frenar la oleada sin precedentes de personas que cruzan las fronteras de la región.

Los jefes de gobierno de la UE reunidos el jueves en una cumbre en Bruselas acordaron prestar "apoyo político" para establecer un plan de acción para Turquía que ayude a gestionar su propia crisis de refugiados. El programa incluiría un acceso más sencillo a los visados de la UE y acelerar las conversaciones de membresía con la esperanza de frenar una afluencia de refugiados sin precedentes.

Lo difícil, sin embargo, es convencer a Ankara de que acepte y recaudar los miles de millones de euros necesarios para que resulte.

Las conversaciones continuarán en Ankara en los próximos días.

En un discurso ofrecido el viernes, el presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, no aludió al acuerdo de refugiados pero acusó a la UE de ser poco sincera sobre la membresía de Turquía en el grupo.

"Estamos muy por delante de la mayoría de los países de la UE, pero por desgracia ellos no son sinceros", dijo Erdogan.

El presidente mantuvo su retórica antioccidental, arremetiendo contra los que plantearon que la canciller alemana, Angela Merkel, podría optar al Nobel de la Paz por abrir Alemania a tantos refugiados este año.

"Nosotros tenemos 2,5 millones de refugiados, a nadie le importa", afirmó.

Turquía acoge más refugiados que ningún otro país del mundo. Cientos de miles viven en campos de refugiados, pero muchos más deben arreglárselas por su cuenta, lo que hace que algunos prueben suerte con el duro viaje a Europa, a donde han llegado 600.000 personas este año.

Tras años de conversaciones sobre membresía en las que la UE tenía la posición de dominio, ahora el bloque necesita ayuda de Turquía para afrontar la crisis de refugiados.

Pero a los gobiernos de la UE les preocupan los gestos autoritarios de Erdogan hacia la minoría curda, los medios de comunicación y el sistema de justicia. El gobierno de Erdogan lleva mucho tiempo reclamando normas más laxas de visados y conseguirlas mejoraría las perspectivas de su partido para las elecciones del 1 de noviembre.

El presidente francés, François Hollande, dijo que "insistí en que si hay una liberalización de visados con Turquía... debe ser en términos extremadamente específicos, controlados".

Merkel, que viaja a Turquía el domingo, dijo que el plan implicaría que "por un lado, Turquía asume compromisos en relación a la gestión de los refugiados en su propio país y, por otro lado, que nosotros estamos dispuestos a compartir la carga con Turquía".

"Todavía debemos aclarar los plazos, qué debe ocurrir, cuándo, cómo de fiables son nuestras promesas de apoyo, cómo de fiables son las promesas turcas de regulación", dijo el viernes de madrugada.

Por su parte, el presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk, expresó su "optimismo prudente" sobre conseguir un acuerdo con Turquía en lo que describió como un "asunto difícil y exigente".

Según el plan, Turquía mejoraría sus procedimientos de asilo y documentación y reforzaría su seguridad fronteriza. La semana pasada se presentó un borrador a Erdogan durante una visita a Bruselas, pero Turquía aún no se ha pronunciado.

Las autoridades turcas no han hecho públicos los detalles sobre sus demandas.

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