Uso de drogas inyectadas entorpece lucha contra VIH

El largo declive de las infecciones de VIH entre personas blancas que se inyectan drogas ha cesado, como consecuencia de la epidemia de drogadicción que afecta al país.

Las autoridades de salud divulgaron las cifras el martes como parte de una campaña a favor de más programas de intercambio de jeringas.

"Estamos verdaderamente en peligro de frenar o incluso de revertir décadas de progreso en la lucha contra la transmisión del VIH", dijo el doctor Tom Frieden, director de los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades.

El reporte surge en medio de una epidemia de consumo de opioides y heroína, especialmente entre personas de raza blanca, que ha llevado a un aumento en las muertes por sobredosis. El aumento en el consumo de drogas perjudica también la lucha contra enfermedades que se contagian por medio de jeringas intravenosas.

Ya antes los CDC habían detectado un alza en los casos de infecciones de hepatitis C, asociada muchas veces con drogas intravenosas.

La mayoría de las infecciones de VIH se contagian por medio de las relaciones sexuales. Aproximadamente sólo una de cada 11 personas diagnosticadas con VIH cada año la contrajeron al inyectarse. Pero el uso compartido de jeringas infectadas acelera la expansión de la enfermedad.

Más de 100 drogadictos por inyección sufrían de VIH a comienzos del 2015 en el condado Scott, una zona rural de Indiana. El entonces gobernador Mike Pence —hoy vicepresidente electo— declaró un estado de emergencia sanitario y autorizó un programa limitado de intercambio de jeringas a fin de contrarrestar el contagio de la enfermedad.

Hasta hace poco, la incidencia de VIH en personas que se inyectaban drogas estaba disminuyendo, para todos los grupos étnicos. La disminución continúa, al menos en el caso de los negros e hispanos. Pero entre los blancos, el declive se frenó en el 2012.

En el 2014, por primera vez, fueron más los blancos que se inyectaban drogas y que sufrían de VIH que los de cualquier otro grupo étnico. Antes era común que hubiera más casos entre los negros en zonas urbanas.

Por lo menos parte de la explicación radica en que los blancos que se inyectan drogas suelen ser más jóvenes y tienden a compartir jeringas, según un estudio. Casi la mitad de los blancos que se inyectan drogas compartieron jeringas con otros adictos en el 2015, en comparación con un tercio de hispanos y un quinto de negros.

En los programas de intercambio de jeringas, los adictos entregan sus jeringas usadas y reciben a cambio unas limpias. Los expertos coinciden en que ese tipo de programas reducen la transmisión de VIH y no llevan a un aumento en el consumo de drogas.

El Congreso, no obstante, no ha tomado una decisión definitiva sobre si el gobierno federal debe financiar esos programas. Por ahora, los fondos federales pueden usarse para financiar algunos costos de esos programas, pero no para la compra de jeringas esterilizadas.

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