El Vaticano investiga orden de monjas chilenas por abusos

El Vaticano inició una investigación en una pequeña orden de monjas en Chile luego de que algunas de las hermanas de esa congregación denunciaron abusos sexuales por parte de los curas y maltratos de parte de superiores. La decisión es un punto de inflexión que muestra que la Santa Sede ahora está dispuesta a investigar denuncias de violencia sexual contra monjas.

El escándalo en la congregación Hermanas del Buen Samaritano fue revelado por un canal de televisión chileno hace poco tiempo, en medio de una aguda controversia sobre las prácticas de la jerarquía católica chilena para encubrir el abuso sexual cometido contra menores de edad por parte de miembros del clero.

En el reporte, unas seis monjas y ex monjas dijeron que correligionarias suyas fueron expulsadas de la orden cuando denunciaron los abusos. El reporte siguió a las hermanas mientras testificaban ante dos investigadores vaticanos que el papa Francisco envió a Chile para llegar al fondo del escándalo de abusos eclesiásticos en este país.

En un comunicado, la nunciatura en Chile anunció que una “visita apostólica”, o investigación, comenzó el miércoles en el instituto. Agregó que en los meses siguientes la indagación pedirá declaraciones de monjas, ex monjas y otras personas afiliadas con el instituto para que el Vaticano pueda entender la situación y hacer los cambios que considere necesarios.

El instituto está ubicado en la diócesis de Talca, que desde 1996 estuvo encabezada por el obispo Horacio del Carmen Valenzuela Abarca. El papa Francisco retiró a Valenzuela como obispo en junio como parte de su limpieza de la jerarquía chilena. Valenzuela fue pupilo de uno de los sacerdotes depredadores más infames de Chile, el reverendo Fernando Karadima.

Como congregación diocesana de la vida consagrada, el instituto samaritano dependía totalmente del obispo y estaba bajo su autoridad.

La investigación del Vaticano sobre los abusos allí marca un punto de inflexión, ya que la Santa Sede en los últimos años ha centrado su atención en responder al abuso de menores por parte de sacerdotes. Pero recientemente, monjas adultas han comenzado a denunciar la violencia sexual a manos de sacerdotes y obispos, un abuso de poder que se ha vuelto más reconocido en la era del #YoTambién.

El Vaticano envió a un investigador en 2014 cuando seminaristas y sacerdotes informaron sobre casos de conducta sexual indebida contra su superior, el fallecido cardenal escocés Keith O'Brien. Francisco al final eliminó los derechos y privilegios de O'Brien como cardenal.

Las autoridades eclesiásticas han minimizado durante mucho tiempo la prevalencia del problema, a menudo culpando a las monjas por seducir los sacerdotes.

Sin embargo, el tema ha ganado tanto protagonismo que la asociación internacional de religiosas emitió recientemente una declaración sin precedentes en la que instaba a las monjas a que informen de cualquier abuso que hayan sufrido a la policía y sus superiores.

La declaración de la Unión Internacional de Superioras Generales _que representa a 500.000 de las 660.000 monjas del mundo_ fue aún más significativa ya que se emitió el mismo día del día internacional contra la violencia contra la mujer.

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