Venezuela aplica a Panamá más rigor que a EE.UU. y el mismo que a Israel

Venezuela no tiene lazos con Israel desde 2009 y los que tiene con EE.UU. están desde 2010 bajo mínimos en lo político, pero no se han cortado en lo comercial, como sí le va a ocurrir a Panamá después de la ruptura de relaciones anunciada este miércoles por el presidente venezolano, Nicolás Maduro.

El presidente venezolano anunció la ruptura, con congelación de relaciones comerciales y económica incluida, en respuesta a la intromisión que, a su juicio, supone una solicitud del Gobierno panameño a la Organización de Estados Americanos (OEA) para que trate la situación en Venezuela, donde desde el 12 de febrero se registran protestas antigubernamentales a diario.

El canciller Elías Jaua agregó hoy que la congelación supone la suspensión de las negociaciones bilaterales para el pago de una deuda de empresarios venezolanos con Panamá por un monto no definido, lo que ha sido calificado de "injusticia" por empresarios panameños.

El Consejo Permanente de la OEA, a instancias de Panamá, tiene previsto reunirse hoy para tratar si es procedente tomar medidas respecto a Venezuela después de casi tres semanas ininterrumpidas de protestas, con violencia en las calles, denuncias de abusos, represión y censura, y dirigentes opositores detenidos o con orden de captura.

Maduro afirma que las protestas tienen como fin hacer caer a un presidente elegido democráticamente y ha hablado de conspiraciones, planes de intervención y campañas mediáticas internacionales.

Además de apuntar al "imperio", países "lacayos", categoría en la que incluye a Panamá, y opositores internos "fascistas" como responsables de los supuestos intentos desestabilizadores, ha señalado a Álvaro Uribe, lo que ha motivado una protesta del Gobierno colombiano, que no es afín a quien fue el principal antagonista de Hugo Chávez en América Latina.

Después de muchos episodios de tensión bilateral, con retiradas de embajadores y congelación de negocios incluidas, Chávez cortó las relaciones con Colombia al final del segundo mandato de Uribe, en julio de 2010, porque había denunciado por enésima vez que las FARC contaban con apoyo venezolano.

La denuncia no era nueva pero sí el lugar elegido para presentarla, la OEA, un organismo al que el Gobierno de Venezuela, tanto el actual como el anterior, califica de "nefasto", pero del que sigue formando parte.

Las relaciones colombo-venezolanas se reanudaron con la llegada de Juan Manuel Santos a la Presidencia en agosto de 2010, cuando Chávez, que le había criticado duramente cuando era ministro de Defensa de Uribe, asistió a su investidura y le declaró su "amigo".

Con Maduro, que ejerce la Presidencia desde la muerte de Chávez y fue elegido para el cargo en las urnas en abril de 2013, también ha habido roces con Colombia.

Fue a raíz de que Santos recibiera en Bogotá el año pasado al líder opositor y excandidato presidencial venezolano Henrique Capriles, quien todavía hoy no reconoce el triunfo electoral de Maduro, porque alega que hubo fraude en las elecciones.

Durante el largo periodo en el que ejerció el poder (1999-2013), Chávez rompió relaciones con Israel y las dejó bajo mínimos con EE.UU., pero también tuvo roces diplomáticos con los Gobiernos de México, Perú y Chile, entre otros.

Las relaciones con Israel, rotas desde 2009 a causa de un ataque israelí a un barco que transportaba ayuda a Gaza, siguen cortadas y sin visos de una pronta normalización.

Con EE.UU. la relación desde que Chávez llegó al poder ha estado marcada por constantes acusaciones mutuas, pero Venezuela ha seguido suministrando crudo a EE.UU. aunque en menor volumen, pues la dependencia energética del exterior de la potencia del norte es cada vez menor.

En 2008 Chávez expulsó al embajador estadounidense en solidaridad con Bolivia, que había hecho lo mismo con el argumento de que el representante de EE.UU. en La Paz conspiraba contra el presidente Evo Morales.

Tanto con Chávez como con Maduro en la Presidencia venezolana ha habido intentos de mejorar la relación, pero con escaso resultado, pues se mantienen a nivel de encargados de negocio desde 2010 y ha habido frecuentes expulsiones de diplomáticos.

El pasado 25 de febrero el canciller venezolano, Elías Jaua, anunció que su país propondrá a Maximilien Sánchez Arveláiz como su nuevo embajador en Estados Unidos.

Una semana antes el Gobierno venezolano expulsó a tres diplomáticos estadounidenses con el argumento de que EE.UU. estaba ayudando a organizar las protestas en Venezuela y en reciprocidad EE.UU. expulsó a tres venezolanos de la embajada en Washington.

El Gobierno estadounidense ha considerado prematura la designación que ha hecho Maduro de un embajador en Washington. EFE

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