Un aire de libertad en los cortes de pelo de los escolares tailandeses

BANGKOK (AFP). Después de generaciones de escolares tailandeses sometidos a un draconiano código que imponía el corte militar para los chicos y el estilo tazón para las chicas, las nuevas reglas dejan ver algo de libertad capilar.

" Me incomoda tener este tipo de corte", suelta Visarut Rungrod, de 14 años, mientras se pasa la mano por la cabeza, donde la maquinilla no ha dejado gran cosa.

" Ya no tendré confianza para salir", predice el adolescente, decidido a volver a dejarse crecer el pelo en cuanto pueda.

Unas reglas impuestas en 1972 obligaban a todos los alumnos, desde el parvulario hasta el final de la educación secundaria, a tener el mismo corte de pelo: hasta el lóbulo de las orejas para las chicas y 5 centímetros como mucho para los chicos.

Una minoría de establecimientos había dejado con los años a las chicas tomarse algunas libertades con el largo, con la condición de que se ataran la melena.

Pero desde el mes de mayo, una nueva directiva del ministerio de Educación permite en teoría a todo el mundo llevar "el pelo corto o largo". Sopla así un ligero aire de individualidad en las escuelas, aunque el uniforme sigue siendo obligatorio.

La nueva libertad capilar se debe a un tailandés de 15 años que en 2011 presentó una demanda ante la Comisión Nacional de Derechos Humanos por considerar que esas reglas escolares violaban sus derechos y su libertad.

" Esto lleva a una falta de confianza de los adolescentes y a una pérdida de concentración durante los estudios", alegaba en su carta.

Otros escolares se sumaron rápidamente a su reclamo, provocando un debate social en el reino, cuyo sistema educativo es frecuentemente criticado por ceñir a los niños al conformismo e impedir todo pensamiento individual.

Pero la liberalización tiene sus límites. Las chicas pueden dejarse crecer el pelo, pero deben atárselo firmemente en una coleta. Y los chicos tienen derecho a llevarlo hasta el cuello como mucho.

El gobierno ha dejado a las escuelas la opción de seguir imponiendo el antiguo estilo. Algunos establecimientos, asustados por este viento de libertad, no tienen intención de abandonar las viejas reglas.

Disciplina y uniformidad

Tras haberlo consultado con los profesores, "la decisión fue que todos los alumnos deben mantener el antiguo corte", insiste Ratchanee Prapasapong, directora de la escuela Makutkasatriyaram de Bangkok, quien estimó que los niños son demasiado jóvenes para ocuparse de su pelo.

" Aunque el corte no tenga nada que ver con la enseñanza, la consideramos como parte integrante de la disciplina para vivir en sociedad", añade. " Eso les enseña también el respeto".

Una postura compartida por algunos padres. "Si hablamos de tener aspecto uniforme, el pelo debe ser corto", dice Pornyudh Budhapongsiriporn, padre de dos niños de 12 y 15 años.

" Para parecer disciplinados debemos seguir lo que hace la mayoría. Si la mayoría de los alumnos tiene el pelo corto, el resto debe tener también el pelo corto. Si no, no se integran en la sociedad", asegura.

Pero las opiniones varían sobre esta necesidad de que todos se parezcan y algunos expertos defienden el nuevo espacio concedido a los jóvenes en un sistema a veces descrito como asfixiante para la personalidad.

Padres y profesores " están desconcertados al ver de repente a alumnos con melena larga", apunta Somphong Chitradub, especialista en educación en la universidad Chulalongkorn de Bangkok.

" Pero esto enseña a los chicos a mostrar sus verdaderos sentimientos, eso les va permitir sentirse bien", estima.

Shomphong trata de calmar los temores de algunos padres de que sus hijos pasen demasiado tiempo frente al espejo y de que empiecen a dedicar más atención a su nuevo pelo y a las salidas con sus novios o novias que a los estudios.

Aunque tengan buenas intenciones, los mayores "no entienden las verdaderas necesidades de los alumnos", lamenta. "Deberían enseñar a los niños las cosas de la vida, para que tengan ellos mismos su propia disciplina".

Los padres de Pattanotai Tungsuwan, de 14 años, pueden también quedarse tranquilos. La adolescente de sonrisa radiante no tiene intención de dejar que su coleta la influya.

" Interesarnos en los estudios o en la apariencia depende de nosotros", insiste. " Pero yo prefiero prestar atención primero a mis estudios".

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