Las alusiones a Ricardo Martinelli en los juicios en Italia

El nombre del que fuera presidente de Panamá entre los años 2009 y 2014 Ricardo Martinelli ha salido a relucir en múltiples ocasiones en varios juicios que se han celebrado en Italia, relacionados con presuntos casos de corrupción.

En concreto son dos los procesos en los que ha sido mencionado sin que sea, eso sí, imputado o investigado: el conocido como "caso Impregilo", instruido en el Tribunal de Nápoles, y el "caso Finmeccanica", en Roma.

El primero finalizó el pasado 12 de noviembre y resultó condenado su único imputado, el hombre de negocios y exdirector del diario "L'Avanti", Valter Lavitola, habitual en la crónica jurídica del país y viejo conocido del líder centroamericano.

Sobre él recayó la condena de tres años de prisión y el pago de las costas procesales por el intento de extorsión a la compañía italiana Impregilo para que esta financiara un hospital pediátrico en la región natal de Martinelli, Veraguas (centro).

Aunque la idea del hospital ya circuló desde 2007, en el año 2010 el por entonces primer ministro de Italia, Silvio Berlusconi, prometió su construcción durante su visita a Panamá en una de sus giras por América Latina.

El tiempo pasó y el centro hospitalario continuaba sin ser edificado por lo que, según la acusación de esta causa, ejercida por el fiscal Vincenzo Piscitelli, el mandatario centroamericano recurrió a uno de sus supuestos colaboradores, Lavitola.

De acuerdo a las diferentes tesis expuestas en sede judicial, la labor del hoy condenado era presionar a la constructora para que financiaran el mencionado hospital, cuya construcción sería posteriormente encargada a otra entidad.

Durante una de las audiencias judiciales se reprodujo la interceptación de una llamada telefónica datada en agosto de 2011 en la que Berlusconi trasladaba al por entonces presidente de la compañía Impregilo, Massimo Ponzellini, la petición de Martinelli.

En aquella conversación, Berlusconi le informaba de que Lavitola le había telefoneado hasta en seis ocasiones desde Panamá para que instara a Impregilo a financiar los 22 millones de euros que presuntamente costaba levantar el centro.

De lo contrario, siempre según el exprimer ministro italiano, que hablaba en palabras de Lavitola, Martinelli realizaría una serie de declaraciones negativas sobre el trabajo que Impregilo llevaba a cabo en el Canal para hacer caer sus acciones en Bolsa.

Algunos medios italianos han difundido recientemente las motivaciones de la condena a Lavitola y han publicado que la jueza que instruyó el caso, Giovanna Ceppaluni, consideró que Berlusconi fue un inconsciente intermediador entre los negocios de éste con Martinelli y con su amigo, el constructor Rogelio Oruña.

De forma paralela a este proceso, la Fiscalía napolitana imputó a Lavitola un delito de corrupción internacional y alegó que la construcción del centro era un pretexto para desviar fondos a altos funcionarios de la administración de Martinelli.

Por otro lado, el Tribunal de Roma juzga en primera instancia un presunto caso de corrupción en el que permanecen imputados el exdirector comercial de Finmeccanica, Paolo Pozzessere, y el propio Lavitola.

Lo que se trata de esclarecer es si se llevaron a cabo una serie de sobornos a autoridades panameñas de la administración de Martinelli por parte de esta compañía, especializada en el sector aeroespacial y de defensa.

Según la acusación, ejercida por el procurador Paolo Ielo, ambas partes estipularon un acuerdo el 30 de junio de 2010 que preveía el pago de unos 25 millones de dólares a cambio de contratos a dos filiales de la empresa italiana por valor de unos 249 millones de dólares.

Se trataba de un convenio en materia de seguridad que permitió la compra de 19 radares a la empresa Selex, seis helicópteros a la empresa Augusta y un mapa digital a la empresa Telespazio Argentina, todas filiales de Finmeccanica.

Una sociedad participada en un 30,2 % por el Ministerio de Economía de Italia y en un 46 % por otros inversores institucionales.

Martinelli, por su parte, se desvinculó públicamente de este caso, que consideró "una telenovela que tiene ribetes políticos allá (en Italia)" y "babosada".

Aseguró que en Panamá no había "ningún panameño, funcionario público, involucrado en nada", y matizó que "mencionado es una cosa e involucrado es otra cosa".

La adquisición de estos instrumentos de seguridad a Finmeccanica supuso a la postre un conflicto diplomático entre Italia y Panamá y el nuevo presidente del país del istmo, Juan Carlos Varela, canceló el convenio el pasado agosto al considerar que los radares no operaban del modo deseado.

Recientemente Varela viajó a Roma para tratar el tema con el primer ministro Matteo Renzi, con quien acordó relanzar las relaciones entre ambos Estados.

Por último, la Justicia italiana investiga una serie de presuntas irregularidades financieras por parte de la empresa Svemark en la construcción de cárceles modulares en Panamá, un proyecto que finalmente no prosperó.

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