Un avión regalado da problemas a la diminuta Tonga

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Son casi las 10 de la mañana, pero la camarera de una diminuta terminal aérea de vuelos nacionales en un reino del Pacífico aún no ha servido ni un café.

Molly Fatai señala que su salario en la cafetería se ha reducido en un tercio desde el año pasado. Los vuelos que salen a las islas exteriores de Tonga se han reducido a dos o tres al día, salvo los domingos, que no hay ninguno.

Antes, el café lo tomaban neozelandeses, los visitantes más habituales de estas remotas, pobres y hermosas islas. La aerolínea neozelandesa que transportaba a muchos de ellos se ha marchado, y el gobierno de Nueva Zelanda ha advertido a sus ciudadanos que no utilicen la aerolínea local.

"La economía de Tonga ha sufrido drásticamente como resultado", comentó Stuart Perry, director general de turismo en el país.

¿Qué ha provocado esta reacción del adinerado vecino y viejo amigo de Tonga? Un nuevo amigo, más lejano y aún más adinerado: China, y su avión regalado, u avión Xian MA-60 de 60 plazas.

Se trata de una diminuta escaramuza en la batalla por la influencia global, con consecuencias para esta nación de 100.000 personas.

Cuando Tonga recibió el avión, que vale unos 20 millones de dólares contando repuestos y formación, provocó que la neozelandesa Air Chathams se marchara tras cinco años, antes de enfrentarse a lo que consideraba competición subsidiada. Eso dejó a Tonga, que gestiona el MA-60, como único operador de vuelos internos.

El gobierno neozelandés ha advertido en su sitio web sobre la seguridad de los aviones MA-60, además de cancelar la entrega de unos 5 millones de dólares en ayudas al turismo.

En respuesta, Tonga acusa a su vecino de actuar como un matón, y señala que tienen previsto aceptar otro avión chino, un Harbin Y-12.

"Necesitamos todos los aviones que podamos conseguir", afirmó Vili Cocker, director de aviación civil del país, indicando que no sabía de nada que China quisiera a cambio.

China ha dicho que quiere ayudar a "acelerar el desarrollo económico y social" y mejorar las vidas de la gente en el pacífico, lo que no pretende formar alianzas políticas o militares.

Nueva Zelanda, Australia y Estados Unidos llevan años proporcionando ayudas a Tonga, que ha mantenido estrechos lazos con sus aliados occidentales, enviando tropas a Irak y Afganistán.

En los últimos años, China ha financiado y construido hospitales, escuelas, oficinas y carreteras en islas del pacífico como Fiji o Samoa. También ha ofrecido lecciones de mandarín y miles de becas de estudios, además de formar a cientos de empleados gubernamentales en Beijing.

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