En canje de espías, los agentes eran peones

WASHINGTON ( AP). En el acelerado intercambio de espías, Estados Unidos y Rusia colaboraron como solamente pueden hacerlo viejos enemigos.

Casi dos semanas después de que el FBI desarticulara la banda de espionaje en una operación de inteligencia cultivada durante una década, 10 agentes rusos sorprendidos en Estados Unidos regresaron a Rusia, cuatro rusos convictos de espiar para occidente han sido perdonados y liberados por Moscú, y las relaciones bilaterales pareen estar nuevamente en forma.

Al describir el canje, los funcionarios estadounidenses dejaron en claro que incluso antes de las detenciones, Washington quería no solamente desmantelar una red de espionaje sino superar cuanto antes la crisis.

Estados Unidos hizo una oferta. Rusia estaba dispuesta a negociar.

Los canales de comunicación utilizados otrora en momentos de crisis entre las dos superpotencias volvieron a usarse. Moscú y Washington no solamente tienen un historial de tensiones sobre armamento nuclear sino una larga experiencia en contener esas tensiones.

La situación podría haber sido diferente de tratarse de un caso de espionaje con Irán.

" Este caso se ha resuelto con la velocidad de la electricidad", comentó John L. Martin, que supervisó los enjuiciamientos por espionaje e intercambios de agentes durante sus 27 años en el Departamento de Justicia. " Nunca vi tanta presión para hacerlo rápidamente".

Los detalles del caso de la banda de agentes secretos rusos fueron comunicados a la Casa Blanca en febrero, dijeron los funcionarios. El 11 de junio, el presidente Barack Obama fue puesto al corriente del caso.

Antes que los agentes del FBI desarticularan la banda a fines de junio, Washington pensó que podrían ser piezas de cambio para liberar a rusos encarcelados por traicionar a Moscú y ayudar a occidente.

Las detenciones no fueron efectuadas para facilitar un canje, según un funcionario, que habló a condición de guardar el anonimato por hablar de asuntos de espionaje. En lugar de ello, su detención fue acelerada en parte por los planes que realizaban varios de los rusos a fin de abandonar Estados Unidos este verano. Agregó que a medida que se acercaba la fecha para desarticular la banda, las autoridades se preguntaron " una vez efectuadas las detenciones ¿qué haremos?"

Los funcionarios de la CIA y el FBI decidieron que ya que los agentes durmientes habían sido detectados y seguidos por los agentes estadounidenses durante tanto tiempo, nada podían saber o ganar con ellos, según el funcionario. Una vez detenidos, los espías " nos dieron la oportunidad de obtener algo de los rusos".

La idea de un canje prosperó.

La CIA fue encargada de establecer el contacto inicial, " para sondear las aguas, y seguir hasta el final", dijo el funcionario. Al día siguiente de las detenciones, la CIA se opuso en contacto con el servicio de seguridad ruso para indicar que " tenemos una propuesta para solucionar esta situación".

Los rusos, pese a protestar en público por las detenciones, en privado estaban dispuestos a negociar.

Ello dio pie a tres llamadas telefónicas entre el director de la CIA Leon Panetta y su contraparte ruso Mijaíl Fradkov. Panetta identificó a los cuatro prisioneros detenidos en Rusia que deseaba liberar Estados Unidos, dijeron varios funcionarios estadounidenses.

" Creo que el gobierno estadounidense lo tenía todo preparado cuando comenzó este proceso", comentó el abogado Peter Krupp, que representó a Donald Heathfield, uno de los acusados estadounidenses.

" El Departamento de Justicia y quizá el Departamento de Estado movieron montañas que no podrían haber sido movidas por las autoridades locales a fin de organizar una reunión entre mi cliente en Boston el sábado, durante el fin de semana del Cuatro de Julio", dijo Krupp.

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