Un vaca contaminada en Fukushima, a la espera de un diagnóstico en Tokio

Los agricultores de Fukushima se concentraron el viernes frente al ministerio de Agricultura en Tokio, donde trasladaron una vaca enferma, para exigir al gobierno una investigación sobre los síntomas que padecen los bóvidos desde las catástrofe nuclear de 2011.

La res proviene de la región contaminada por las sustancias radiactivas, que se escaparon del complejo nuclear Fukushima Daiichi, dañado por el tsunami del 11 de marzo de 2011.

Un total de 350 cabezas de ganado, abandonadas por sus propietarios tras la evacuación de la zona, viven en la "granja de la esperanza" situada a 14 kilómetros de la central, donde varios granjeros decidieron hacerse cargos de ellas contra la voluntad de las autoridades.

Los ganaderos quieren que el gobierno determine la causa exacta de las manchas blancas que muchos animales presentan en la piel tras la catástrofe radioactiva.

El ganadero Naoto Matsumura, bautizado " el último hombre de Fukushima" por ser el único que permaneció en la ciudad evacuada de Tomioka, considera que se debe " examinar la causa de esta situación" para " comprobar si podría ocurrirle también a las personas".

Tras la catástrofe, las autoridades evacuaron un perímetro de 20 kilómetros alrededor de la central, donde los habitantes dejaron sus pertenencia así como sus animales. Muchos de ellos murieron, pero otros se convirtieron en salvajes.

En la actualidad, la descontaminación de la región, que podría ser inhabitable durante años, representa una ardua tarea en especial en las zonas rurales.

Los organismos internacionales consideran que los primeros habitantes podrían volver, si el nivel de radiactividad baja de los 20 milisieverts por año.


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