La crisis política amenaza al turismo en Egipto

EL CAIRO ( AFP). Las manifestaciones masivas que desembocaron en julio de este año en el golpe de Estado contra el presidente islamista Mohamed Mursi han provocado un notable descenso en el turismo en Egipto, uno de los pilares de la economía de este país y sector duramente afectado desde la caída del régimen de Hosni Mubarak en febrero de 2011.

Hasta hace poco este sector de actividad representaba el 10% del PIB de Egipto.

"Los 15 primeros días de julio, 387.000 turistas entraron en Egipto, contra 515.000 en julio 2012", indicó a la AFP el ministro de Turismo, Hicham Zazu.

En 2010, antes de la primavera árabe, 14,7 millones de personas habían visitado el país, una cifra que cayó a 10 millones en 2011, antes de alcanzar los 11,5 millones en 2012. Este año, asegura Zazu, el objetivo es llegar a los 13 millones.

"Oramos para volver a los días en que no se paraba de trabajar", asegura Gamil Hasan en su tienda de papiros vacía. "Contamos en el turismo para comer", explica.

"Para que los turistas regresen, necesitamos estabilidad y seguridad", añade Hasan, comerciante desde hace 20 años.

Más de 250 personas han perdido la vida en Egipto --en su mayoría partidarios de Mursi-- desde principios de julio, en enfrentamientos al margen de manifestaciones rivales de partidarios y detractores del presidente derrocado.

Si bien los recientes acontecimientos los han privado de ingresos, varios comerciantes se dicen más tranquilos tras el derrocamiento del presidente islamista que, según ellos, podía desalentar el turismo.

En la larga avenida que lleva a las pirámides de Giza, en El Cairo, Mahmud Atiyah ofrece paseos a caballo por el complejo funerario. "No hemos tenido ningún turista extranjero. Ni uno sólo desde el 30 de junio", fecha en la que comenzaron las manifestaciones contra Mursi, se lamenta.

Unos pocos extranjeros desafían sin embargo las advertencias de los servicios diplomáticos de varios países que han pedido a sus ciudadanos elegir otros destinos turísticos debido a la crisis política y la ola de violencia que vive Egipto.

Es el caso de Ryan Gary y Ashley Westcott, dos estadounidenses rodeados por una horda de vendedores y guías turísticos egipcios.

"Mientras viajemos seguros y no tomemos ninguna decisión estúpida, la mayoría de las veces, las personas son más gentiles de lo que muestran los medios de comunicación", opina uno de ellos.

Las pirámides no han sido las únicas abandonadas por los turistas. El gran bazar de Khan el Khalili también se encuentra inhabitualmente silencioso.

Hossam Manaf, de 41 años, es profesor en la universidad en el día y trabaja en el comercio que su padre le dejó en el famoso mercado de Khan por la noche.

Desde el 30 de junio, Manaf dice haber visto uno a dos turistas por día en su tienda. Según él, el país no ha hecho nada para tranquilizar a los turistas potenciales.

El ministro del Turismo de Egipto afirmó a la AFP que una campaña de promoción será lanzada en el extranjero, pero que por el momento la prioridad era convencer a los países que recomendaron a sus ciudadanos no viajar a Egipto que el país es seguro.

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