Más de 20.000 despiden al policía de NY caído, sigue tensión

Miles de policías, agentes estatales, asistentes de comisario y otros representantes de organismos policiales grandes y pequeños de todo el país se reunieron en Nueva York para el funeral del agente asesinado junto a su compañero de patrulla en una emboscada a plena luz del día hace una semana.

El mar de uniformes azules se extendía a lo largo de varias cuadras en las inmediaciones de la iglesia del Tabernáculo de Cristo en Queens el sábado, mientras helicópteros de la policía sobrevolaban la zona en formación de "hombre caído" y el féretro de Rafael Ramos era transportado a hombros envuelto en la bandera del Departamento de Policía de Nueva York (NYPD por sus siglas en inglés). Las estimaciones policiales apuntan que más de 20.000 agentes asistieron al acto.

"Cuando la bala del asesino se dirigió a los dos agentes, se dirigió a esta ciudad y alcanzó el alma de toda la nación", dijo el vicepresidente Joe Biden en su elegía.

Pero el sombrío día, que recordó los vínculos que los neoyorquinos compartieron tras los ataques del 11 de septiembre y la supertormenta Sandy, no estuvo exento de tensión.

Durante la intervención de Bill de Blasio en recuerdo del fallecido, cientos de agentes en el exterior de la iglesia dieron la espalda a las pantallas gigantes que mostraban al alcalde, que fue duramente criticado por dirigentes sindicales del Departamento de Policía de Nueva York como contribuidor al clima de desconfianza que precedió a los asesinatos de Ramos y su compañero, Wenjian Liu.

El sargento Myron Joseph de la policía de New Rochelle dijo que él y sus compañeros se dieron la vuelta espontáneamente para "apoyar a nuestros hermanos en el NYPD".

En un comunicado, el portavoz de de Blasio dijo: "Las familias de Ramos y Liu, nuestro departamento de policía y nuestra ciudad están lidiando con una tragedia inadmisible. Nuestro único objetivo es unificar esta ciudad y honrar las vidas de nuestros dos agentes de policía".

En su elegía, de Blasio dijo que los corazones de toda la ciudad se rompieron tras el tiroteo del 20 de diciembre.

Está previsto que el comisario de policía William Bratton, quien dijo que Ramos y Liu fueron atacados porque vestían un uniforme, participe en el programa de la cadena CBS "Face the Nation" el domingo. El viernes nombró a Ramos — que se estaba preparando para ser pastor y tenía libros de estudio de la Biblia en su casillero — capellán honorario de su comisaría de Brooklyn.

Dirigentes sindicales de la policía, inmersos en difíciles negociaciones de contrato con la ciudad, han criticado al alcalde por mostrar simpatía hacia los manifestantes que protestan por las muertes a manos de policías de Michael Brown en Ferguson, Missouri, y Eric Garner en Staten Island.

En el hospital tras la muerte de los dos policías, el presidente del sindicato, Patrick Lynch, y otros dieron la espalda a De Blasio. Lynch dijo que el mandatario tenía "sangre en las manos".

Tras el funeral, Lynch y de Blasio intercambiaron saludos con la cabeza mientras salían de la iglesia. Lynch rechazó responder las preguntas de periodistas sobre los agentes que se dieron la vuelta.

Semanas antes de la fatal balacera, Lynch había sugerido a los agentes firmar una petición que pedía que el alcalde no asistiese a sus funerales en caso de morir en cumplimiento de su deber.

De Blasio expresó un firme apoyo a la policía desde el tiroteo, pidiendo a los manifestantes que detuvieran temporalmente sus protestas y elogiando a los agentes después de que el departamento de policía anunciara la séptima detención desde el tiroteo por amenazar a la policía.

Tras matar a los agentes, el atacante Ismaaiyl Brinsley se suicidó. Los investigadores dijeron que estaba trastornado y que había herido a su ex novia en Baltimore ese mismo día.

En mensajes que subió a internet poco antes del crimen, Brinsley hizo referencias a la muerte de Brown y Garner, ambos negros, a manos de dos policías blancos.

Ramos y Liu fueron los primeros agentes que mueren en Nueva York en cumplimiento del deber en 2011. Por el momento los planes para el funeral de Liu no han sido anunciados.

Ambos fueron ascendidos de forma póstuma a detective de primera clase. Ramos, que estaba casado y tenía dos hijos, fue enterrado en el cementerio Cypress Hills tras el oficio religioso.

El agente Dustin Lindaman de la policía de Waterloo voló desde Iowa para asistir al funeral.

"Es uno de nuestros hermanos, y cuando esto pasa, afecta a todo el mundo en las fuerzas de seguridad — afecta a absolutamente todo el mundo", dijo.

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