La educación de calidad y pertinente deber ser la prioridad de Centroamérica

La educación de calidad y pertinente debe ser una prioridad de Centroamérica, donde 5,4 millones de jóvenes están fuera de las aulas, para elevar la productividad de sus economías, mejorar la equidad social y fortalecer su democracia.

Así lo alertó hoy el Quinto Informe Estado de la Región, presentado en Tegucigalpa y elaborado por el Instituto Centroamericano de Estudios Fiscales (Icefi), la Fundación Friedrich Eber y el Programa Estado de la Nación.

"Un amplio acceso de las personas a una educación pertinente y de calidad es una condición necesaria, aunque no suficiente, para que los países de la región eleven la productividad de sus economías, mejoren la equidad social e impulsen la habilitación ciudadana que, a su vez, lleve al fortalecimiento de la democracia", subraya el documento.

Destacó que el gasto público destinado a educación sigue "siendo bajo" en la mayoría de los países de la región, pese a que todos han aumentado su inversión social.

"Los resultados no solo son coberturas insuficientes, sino también sistemas educativos con profundas desigualdades internas y baja calidad", añade.

Centroamérica ha logrado "incrementar los bajos niveles de inversión social en educación y salud", dijo a Efe el coordinador de la investigación, el costarricense Alberto Mora, que presentó en Tegucigalpa el informe.

En materia de educación, lo anterior permitió que la región logrará elevar también "la cobertura" educativa en todos los niveles, enfatizó Mora.

Los países centroamericanos tienen un 80 % de cobertura de la educación primaria, con la excepción de Belice, Costa Rica y Panamá, donde en enseñanza primaria se ha logrado una cobertura casi universal, según el informe.

Mora destacó además el "llamativo" caso de Honduras, donde el incremento en la inversión pública en educación "ha sido significativo", aunque "todavía es bajo".

En ese sentido, aseguró que los esfuerzos deben ser "fortalecidos en aras de aprovechar" el bono demográfico, en el que la población activa crece de manera sostenida y con mayor rapidez que las personas dependientes.

El informe, que analiza Centroamérica, señala que es necesario buscar "soluciones viables y duraderas" para revertir las tendencias actuales que mantienen a la región en un "círculo vicioso de bajos niveles de crecimiento económico y desarrollo humano, sustentados por una baja productividad y una alta incidencia de la pobreza".

Añade que las ocupaciones que más aportan a la productividad y a los ingresos de las familias demandan "algo más que educación secundaria", en una región donde más del 80 % de la fuerza laboral trabaja en "ocupaciones elementales y de calificación media" y la escolaridad del 60 % es de "seis años o menos", lo que resulta "insuficiente" para enfrentar la transición demográfica.

Considera que la situación es "aún más crítica" si se toma en cuenta que en 2014 seis de cada diez jóvenes de entre 15 y 24 años estaban excluidos del sistema educativo, y señala que los casos más graves son Guatemala y Honduras, donde "cerca de dos terceras partes de los jóvenes no estudian ni trabajan, o solo trabajan".

Honduras y Guatemala concentran el 56 % de la población regional de 15 a 24 años, de modo que "su desempeño afecta los resultados del istmo en su conjunto y limita las oportunidades de desarrollo de un total de 5,4 millones de jóvenes que hoy están fuera de las aulas", apunta el informe.

Desde esta perspectiva, el informe llama la atención a los Gobiernos para que actúen con "urgencia" para mejorar la cobertura, calidad y pertinencia de la educación.

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