El ejército de Filipinas ataca a insurgentes en Marawi

Aviones del ejército filipino atacaron posiciones insurgentes el sábado mientras soldados combatían para recuperar el control de una ciudad del sur del país tomada por pistoleros vinculados al grupo extremista Estado Islámico, según testigos. Los civiles mostraron banderas blancas por las ventanas para demostrar que no eran insurgentes.

La ciudad de Marawi, donde viven unas 200.000 personas, está sitiada por extremistas ligados al grupo EI desde un cateo fallido el pasado martes en el supuesto escondite de Isnilon Hapilon, que está en la lista de Washington de terroristas más buscados. Isnilon logró escapar y milicianos leales tomaron partes de la ciudad, incendiando edificios y tomando alrededor de una docena de rehenes, incluyendo un sacerdote. Se desconoce su estado.

La violencia llevó al presidente, Rodrigo Duterte, a imponer la ley marcial en el sur del país, donde desde hace años hay una rebelión islamista.

"Vi dos jets volar bajo y disparar repetidamente contra posiciones rebeldes", señaló Alexander Mangundatu, un guarda de seguridad, a The Associated Press en Marawi, mientras a lo lejos se levantaba una columna de humo negro. "Lo siento por los civiles y las mujeres que estaban cerca de la zona atacada. Están atrapados en el conflicto y espero que esto termine pronto”.

Las fuerzas del gobierno están trabajando para “limpiar la ciudad de los restos de este grupo”, explicó el portavoz del ejército, el general de brigada Restituto Padilla.

Algunos civiles se negaron a marcharse porque quieren proteger sus casas, lo que ralentiza las operaciones de las fuerzas de seguridad, agregó.

"Pero está bien siempre y cuando los civiles no resulten heridos”, apuntó Padilla.

El viernes, Duterte ordenó a sus tropas que aplasten a los insurgentes y advirtió que el país está un grave riesgo de “contaminación” por parte del grupo Estado Islámico.

Al menos 44 personas murieron en los combates, incluyendo 31 insurgentes y 11 soldados, según las autoridades. No estuvo claro de inmediato si entre las víctimas mortales hay civiles. La violencia obligó a miles de personas a abandonar sus casas y elevó el temor a un aumento del extremismo en la nación asiática.

Hapilon sigue escondido en la ciudad y cuenta con la protección de pistoleros que intentan de forma desesperada encontrar una vía para sacarlo, señaló el viernes el jefe del ejército, Eduardo Ano.

Washington ofreció una recompense de cinco millones de dólares por información que lleve a la captura de Hapilon.

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