El elefante, ese animal ubicuo en la India

Nueva Delhi ( EFE). Con una gran tradición religiosa y cultural sobre sus lomos, el elefante es ubicuo en la India, donde las autoridades han aumentado los esfuerzos por su conservación al tiempo que intentan reducir los conflictos con humanos.

Según el último censo oficial, la India alberga una población, en ligero aumento, de 27.700 elefantes salvajes, en torno a la mitad del total de paquidermos en Asia, mientras que otros 3.500 ejemplares domesticados viven en cautiverio.

Es una cifra modesta en comparación con las colonias de su orejón pariente africano en ese continente, pero no desluce la relevancia del animal en la sociedad india, donde su figura puebla ornamentos y templos, sirve de reclamo electoral o bendice celebraciones.

Para el budismo, acuñado en la India hace más de dos milenios, el elefante es un símbolo de fortaleza de mente, y en el hinduismo, la religión mayoritaria, encarna a Ganesh, un dios con cabeza de elefante que representa sabiduría, buena suerte y prosperidad.

Ganesh es muy popular en el oeste y sur del país, sobre todo en la metrópoli portuaria de Bombay, en la que cada año millones de ciudadanos lo homenajean con plegarias y sumergen en el mar decenas de miles de figuras artesanales de la deidad.

Durante siglos el paquidermo ha sido un transporte habitual para las clases más nobles y hoy es recurrente para aludir metafóricamente a la India en el plano geopolítico internacional frente, por ejemplo, al dragón chino.

El elefante sigue siendo de hecho visible en muchas de las grandes urbes de este gigante asiático pese a que en ciudades como Nueva Delhi existen restricciones a sus movimientos.

Actualmente en la capital india apenas hay una quincena de ejemplares, todos ellos domesticados, que tienen sus cuarteles en céntricas explanadas con árboles a orillas del ennegrecido río Yamuna.

En uno de estos lugares, los cuidadores pasan la jornada con los elefantes sin demasiados sobresaltos junto a rústicas tiendas de campaña en las que comen y en cuyos camastros de madera duermen.

En la estación calurosa, que va desde abril a agosto, los paquidermos tienen poco trabajo, relató a Efe Mohamed Hasif, cuya familia ha desempeñado el oficio durante generaciones.

Como cuidador -agregó Hasif- se gana unos 56 dólares al mes por alimentar, bañar y preocuparse las 24 horas al día de un elefante.

"Trabajan en festivales religiosos, a veces en las fiestas de cumpleaños de los niños, también en conmemoraciones como el Día de la República, en las bodas", explicó Naushad Alí, propietario de cinco de estos mamíferos.

" Así sobrevivimos. Esto no da tanto dinero, es un negocio heredado", subrayó esta fuente.

Los elefantes salvajes, por su parte, están desperdigados en una treintena de reservas que ocupan 65.000 kilómetros cuadrados, el equivalente a la superficie de Sri Lanka.

Más de la mitad de los estados indios tienen paquidermos en libertad y las principales colonias están en el sur y el noreste.

En 2010, el elefante fue declarado " patrimonio nacional" y desde entonces las autoridades están dando pasos para equiparar las medidas de protección a las del tigre, aunque muchos de los proyectos aprobados carecen de financiación adecuada.

El asunto no es baladí pues la radiografía de las muertes arroja datos preocupantes, según el Ministerio de Medioambiente.

Solo un tercio -unos cien- de los paquidermos que fallecen cada año lo hace por causas naturales, y dos tercios mueren a manos de lugareños que defienden sus cosechas o de traficantes de marfil.

Este último apartado es complicado de contabilizar dado que los cazadores furtivos suelen esconder los cadáveres y estos a menudo aparecen mucho más tarde, como es el caso de los cuatro cuerpos hallados este mes en una reserva de la región oriental de Orissa.

Pero los elefantes no son solo víctimas sino que a su vez son los responsables de la destrucción cada año de cerca de un millón de hectáreas de campos de cultivo y de la muerte de unas 400 personas.

" Los cambios en el uso de la tierra dan pie a conflictos. Hay que promover una coexistencia pacífica", expuso a Efe K.S. Khanduri, encargado del departamento de Bosques del Ministerio de Medioambiente.

Sin ir más lejos, a principios de mayo dos docenas de fieles resultaron heridos por un elefante que se volvió agresivo durante la celebración de un festival en la región de Kerala, el principal bastión de esos animales en la India.

Khanduri apostó, no obstante, por seguir aumentando el espacio de las reservas y desarrollando el enorme potencial del elefante, que calificó de "importante" símbolo y fuente de atracción turística para la India.

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