Tras toma de favela clave, Río prepara próximo golpe a pandillas

RIO DE JANEIRO (AP). El principal funcionario de seguridad de Río alabó la toma de un peligroso complejo de favelas de Río, ciudad sede de los Juego Olímpicos del 2016. Y, a tan solo horas del operativo, ya tenía en mente su próximo objetivo.

El director de seguridad pública de Río, José Beltrame, criticado en el pasado por grupos de derechos humanos por sus crudos métodos, se mostró modesto pero claramente emocionado el domingo luego de que la policía y soldados tomaran control del complejo Alemao, compuesto por unos 12 vecindarios pobres. Por décadas, ha sido el principal centro del grupo narcotraficante más grande de Río, el Comando Rojo.

"El Alemao era el corazón de la maldad", dijo Beltrame.

Pero el funcionario enfatizó que su programa de dos años para expulsar a las pandillas de los vecindarios empobrecidos de la ciudad y reemplazarlas con puestos permanentes de control de la policía, está apenas empezando. Beltrame dijo que ahora está estudiando la siguiente favela que será invadida por la policía: Rocinha, una enorme conglomerado de ranchos y calles laberínticas, que es uno de los barrios pobres más grandes de América Latina.

El funcionario no especificó cuándo tienen planes de arrebatarle a Rocinha al grupo narco que la controla, pero se mostró confiado y decidido en que caerá.

"Criminales sin una casa, criminales sin armas, criminales sin territorio, criminales sin dinero son mucho menos criminales que antes", un sonreído Beltrame le dijo a reporteros. "No hemos ganado la guerra, pero hemos ganado una batalle difícil e importante".

El director de seguridad pública habló unas cuantas horas después de que 2.600 policías y soldados ingresaran en Alemao al amanecer, apoyados por equipos blindados, helicópteros e incluso algunos tanques. En dos horas, las autoridades cantaron victoria, diciendo que habían tomado el control del distrito de 85.000 residentes con poca resistencia.

Se trató del avance más significativo hasta el momento en el plan para sacar a las pandillas de sus bases de operaciones en cientos de barrios pobres, muchos esparcidos a los largo de las colinas que dan a las famosas playas de Río.

El programa está en parte motivado por la necesidad de lograr que los extranjeros se sientan seguros durante los últimos encuentros de la Copa Mundial del 2014 y para las Olimpíadas del 2016, las cuales el gobierno quiere sean una muestra del surgimiento de Brasil como una creciente fuerza mundial.

Alemao era un objetivo clave porque se encuentra asentada al lado de la autopista que conecta a gran parte de Río con el aeropuerto internacional. Rocinha, la siguiente favela en la mira, está en una vía que conectará a los principales lugares de las Olimpíadas con el resto de la ciudad.

El gobernador de Río de Janeiro Sergio Cabral dijo que la campaña contra las pandillas avanzará.

"Seguiremos conquistando más territorios y llevándole paz a nuestros ciudadanos y a los visitantes extranjeros que vengan", le dijo a Globo TV.

Funcionarios ya han impuesto el orden en más de 12 territorios bajo control de las pandillas, incluso promoviendo actividades turísticas en las calles donde alguna vez resonaban los disparos.

Las pandillas reaccionaron violentamente hace una semana, organizando robos masivos de conductores en autopistas claves, quemando más de 100 autobuses y carros, y disparando contra puestos de control de la policía.

El gobierno contraatacó con cientos de soldados y miles de policías en vehículos blindados, primero expulsando a los gánsters de la favela Vila Cruzeiro el jueves, y luego invadiendo al vecino Alemao, su objetivo más ambicioso hasta el momento.

Al menos 36 personas, en su mayoría sospechosos de tráfico de drogas, murieron en medio de la violencia y las redadas policiales de la última semana.

Previamente, funcionarios habían alertado que hasta 600 pandilleros se refugiaban en Alemao, pero al anochecer sólo habían hechos algunos arrestos, incluyendo el de varios supuestos jefes de las pandillas del complejo.

La policía calcula que al menos 200 gángsters siguen escondidos en el complejo de favelas y alertaron que es posible que ocurran tiroteos esporádicos en los próximos días a medida que las fuerzas de seguridad examinan la zona.

Al menos un sospechoso de narcotráfico murió y otras dos personas resultaron heridas.

"Ganamos", dijo el jefe de la Policía Militar del estado de Río de Janeiro, Mario Sergio Duarte. "Le trajimos la libertad a los residentes de Alemao".

Dentro del complejo, pilones de basura se esparcían por una calle por la que corría un desagüe con aguas sucias. Las rejas de los negocios estaban abajo, con marcas de balas. Cartuchos usados de rifles contaminaban las calles.

Mientras tanto, residentes del barrio sitiado por días, aprovecharon la calma para comprar comida. Ancianas, niños y adolescentes se recostaban en sus casas estudiando el panorama, pero con frecuencia corrían al interior cuando pasaba la policía.

Algunos lugareños dijeron que la presencia del gobierno había sido insignificante en al menos una década y señalaron que temen que la policía no podrá mantener el control.

Una mujer joven embarazada, quien no quiso dar su nombre, habló en susurros por miedo a las pandillas y a la policía.

"Las pandillas volverán. No tengo duda de que se han escapado y regresarán cuando la policía se vaya", dijo. "¿Qué tan grande es el retén que necesitan para dar seguridad a todo este lugar? No creo que puedan lograrlo".

Francisco Antonio Xavier, un cocinero de 34 años que vive en la favela con su esposa y dos niños pequeños, se mostró más optimista.

"Siempre tuve la esperanza, siempre supe que vendrían", dijo de la policía. "Será un lugar más tranquilo para vivir. A todos nos gusta esto. De aquí en adelante, la vida será mejor".

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