La "ghabra", el último flagelo de Bagdad

BAGDAD (AFP) - Es el último flagelo de Bagdad: la "ghabra", un viento llegado del sur del país, cubre desde hace casi una semana el cielo de la capital iraquí con una nube espesa y amarilla y una capa de polvo fino que ha traído nuevos males a los seis millones de habitantes de la ciudad.

Los asmáticos se ahogan. Los accidentes de coche se multiplican. Los aviones no pueden despegar. Y, lo que es peor, los insurgentes aprovechan para disparar a ciegas cohetes u obuses de mortero.

"Puede ser un castigo divino, pero ya hemos tenido bastante", dice resignado Haitham, un comerciante de 40 años.

Los meteorólogos no son optimistas y señalan que la "ghabra" -que literalmente significa "polvo" y que generalmente afecta al sur de Irak y a las zonas desérticas del oeste- debería durar aún varios días.

El fino polvo que empaña el aire irrita las gargantas, produce picor de ojos y se introduce en las casas, dejando una película amarilla. Reduce la visibilidad y los inmuebles de Bagdad desaparecen entre una bruma densa que el sol no llega a traspasar.

"Ese viento de arena causa numerosos casos de asma y alergia", explica el doctor Mohammad Abdel Baki, contactado por teléfono por la AFP. El médico añade que los hospitales de Bagdad no dan abasto.

Los bagdadíes -que viven generalmente sin suministros regulares de agua corriente y luz- lo enfrentan encerrándose en sus casas.

"La gente tiene miedo de que haya tormentas. No quieren salir de casa e impiden a sus niños que vayan al colegio", asegura un responsable de un servicio de urgencia de un hospital de la capital iraquí que prefiere mantener el anonimato.

Ponerse al volante es aún más peligroso en una Bagdad donde conducir ya implica serios riesgos normalmente.

El coronel Ammar Walid, de la policía de tránsito, apareció ante las cámaras de la televisión estatal Al Iraqia para advertir de la falta de visibilidad y de peligro que ello implica si se une a excesos de velocidad.

Claro que salir de Bagdad por el aire se ha convertido en algo casi imposible, porque la "ghabra" perturba también seriamente el tráfico aéreo.

Las condiciones meteorológicas reducen también la eficacia de los medios aéreos del ejército estadounidense, que desde hace varias semanas mantiene enfrentamientos contra los milicianos chiitas en el barrio de Ciudad Sadr, el feudo del líder radical Moqtada Sadr en el noreste de Bagdad donde viven más de dos millones de personas.

Los aviones sin piloto de vigilancia y los helicópteros de ataque Apache que sobrevolaban el barrio tuvieron que quedarse en tierra.

Interrogado por la AFP, la comandancia estadounidense se negó a precisar las medidas tomadas para contrarrestar el mal tiempo pero aseguró que las operaciones terrestres no se vieron perturbadas.

"Seguimos persiguiendo a los criminales. Cada día, los soldados estadounidenses ponen sus vida al servicio de los pueblos norteamericano e iraquí", dijo un portavoz, el coronel Steven Stover.

Sin embargo, la "ghabra" parece dar a los insurgentes una protección natural, de forma que las salvas de cohetes contra la 'zona verde', el enclave en el corazón de Bagdad donde se encuentran las instituciones iraquíes y la embajada de Estados Unidos, se multiplicaron en los últimos días.

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