Hongkoneses han pedido sufragio universal en voto popular

Un quinto del electorado de Hong Kong ha votado ya en el referéndum no oficial convocado del 20 al 30 de junio por grupos prodemocráticos a favor de un sufragio universal en la antigua colonia británica, una iniciativa que ha enfurecido al Gobierno central chino y que según Pekín podría tener consecuencias.

A cuatro días para el cierre de la consulta popular, cerca de 750.000 residentes de Hong Kong han votado, en urnas físicas o por internet, para pedir a Pekín mayor autonomía política y legal, además de que se les deje elegir a su propio líder en los comicios de 2017, tal y como el gobierno chino habría dispuesto durante el proceso de cesión de la antigua colonia británica en 1997.

La consulta popular, de carácter no vinculante y no reconocida ni por el gobierno local de Hong Kong ni el de China, está liderada por partidos pro democráticos a través del movimiento Ocupación del Distrito Central con Amor y Paz (OCLP, por sus siglas en inglés), que persigue una democratización de la ciudad.

El movimiento, que arrancó en 2013, también espera reunir en una fecha aún no fijada del mes de julio a unos 10.000 ciudadanos con el fin de bloquear el distrito de Central, corazón urbano y financiero de la ciudad, a fin de atraer la atención internacional para presionar aún más al Gobierno chino.

De momento OCLP ha logrado un gran espaldarazo popular a través del referéndum no oficial, con el que esperaban llamar la atención de unos 100.000 votantes, pero a día de hoy roza los 700.000 a la espera de crecer hasta el próximo lunes, día en que se cerrarán las urnas.

El referéndum informal se ha enfrentado a las advertencias gubernamentales y también a ataques cibernéticos que sufrió su sistema electrónico, ya que "hackers" chinos intentaron manipular el voto.

Además, el gobierno de China, a través de medios afines al régimen, ha tachado la encuesta popular de ilegal y ha acusado al OCLP de dañar la reputación de Hong Kong y su papel de capital financiera de Asia.

Al mismo tiempo, la máquina de censura de China ha bloqueado el acceso al Internet a cualquier información que contenga referencias al OCLP.

El referéndum arrancó diez días después de que el Gobierno chino emitiera el polémico "Libro Blanco de Hong Kong", un compendio de directrices sobre la relación entre China y la excolonia británica.

El texto señalaba que el Gobierno central está "sinceramente a favor de continuar con el Gobierno democrático de Hong Kong", pero se mostraba ambiguo en fijar una fecha para la instauración del sufragio universal y recalcaba el poder de Pekin sobre la excolonia, devuelta a la soberanía china por Londres en 1997.

Muchos activistas prodemocráticos ven en este texto una amenaza de una intervención política china en los asuntos de Hong Kong y una violación del principio "un país dos sistemas", que da amplia autonomía al territorio respecto al régimen comunista.

El creciente descontento hacia Pekín y al gobierno local, que muchos ven próximo a las directrices políticas chinas, podría alcanzar su punto álgido el próximo martes 1 de julio, día en que se conmemora el 17 aniversario de la retrocesión.

Como todos los años, decenas de miles de personas pedirán por las calles de la ciudad mayor democracia a China, y en esta ocasión usarán los datos del referéndum popular, que cerrará sus urnas un día antes.




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