Casi 2 mil rescatados en Texas tras Ike

GALVESTON, Texas, EU. (AP). Los equipos que registraron barrios inundados por el huracán Ike han rescatado a casi 2.000 personas en el área costera de Texas que ignoraron las órdenes de desalojo.

Las autoridades impusieron un toque de queda en Houston y advirtieron que se llevará semanas antes de que la cuarta ciudad más grande de Estados Unidos vuelva totalmente a la normalidad.

Las fuertes lluvias de la mañana alteraron las acciones de rescate en algunas de las zonas más afectadas por la lluvia en las costa de Texas y Luisiana, pero a pesar de ello los rescatistas continuaron trabajando para encontrar sobrevivientes de la gigantesca tormenta.

Quienes fueron sacados de sus casas inundadas estaban siendo enviados a refugios en el norte a bordo de una flotilla de autobuses.

Los líderes de las comunidades a lo largo de la costa devastada advirtieron que tomaría semanas, quizás meses, antes de que pudieran ser habitadas nuevamente. Varias casas de dos pisos quedaron aplastadas, los yates fueron lanzados por los caminos como si fueran de juguete y los servicios públicos quedaron interrumpidos.

"Galveston fue golpeado duramente. No tenemos energía. No tenemos gas. No tenemos comunicaciones. No estamos seguros de cuándo estará reparada cualquiera de esas cosas", dijo la alcaldesa Lyda Ann Thomas. "Queremos que nuestros ciudadanos se queden donde están. No regresen a Galveston. En este momento no pueden vivir aquí".

Hasta ahora, se le han atribuido nueve muertes a la tormenta: seis en Texas, dos en Luisiana y una en Arkansas. Las autoridades informaron el domingo que tres personas fueron encontradas sin vida en Galveston, entre ellas una hallada en un vehículo sumergido cerca del aeropuerto. Un niño de 4 años murió en Houston envenenado por monóxido de carbono debido al generador de su familia, el cual se encontraba dentro de la casa. Otra persona falleció en Arkansas cuando un arbol cayó sobre su casa móvil casi al terminar de pasar el meteoro.

Durante una conferencia de prensa el domingo por la tarde, las autoridades dijeron que 1.984 personas han sido rescatadas en Texas, entre ellas 394 vía aérea.

El presidente George W. Bush planea viajar a Texas el martes para dar su apoyo a las víctimas de Ike. El mandatario pidió a la gente que desalojaran sus casas antes de la llegada del huracán y que escucharan los avisos de las autoridades locales antes de intentar volver a su hogar.

La tormenta paralizó Houston a medida que avanzaba tierra adentro. Se impuso un toque de queda desde las 9 de la noche hasta las 6 de la mañana, ya que la mayor parte de la ciudad aún no tiene electricidad. Las calles estaban oscuras y el agua acumulada en la carretera dificultaba el conducir. La clases escolares fueron suspendidas para el lunes y el distrito de negocios del centro quedó cerrado hasta que se notifique lo contrario. Los aeropuertos también estaban cerrados.

"Por motivos de seguridad, pedimos a la gente que no circule por las calles a pie o conduciendo", señaló el jefe de policía Harold Hurtt.

Los residentes de la pequeña comunidad de Seabrook, cerca del Centro Espacial Johnson, se encontraron los caminos bloqueados cuando intentaron regresar a su casa, y los policías los obligaron a devolverse por donde venían.

"Va a demorar un rato. Sólo escuchen las noticias", gritó un agente a un hombre cuando éste se daba vuelta en "u".

La tormenta también dejó una serie de problemas en Luisiana, donde cientos de viviendas estaban inundadas y los apagones empeoraron en momentos en que el estado aún lucha por recuperarse de los efectos del huracán Gustav, que llegó el 1 de septiembre.

En Hackberry, Luisiana, a unos 24 kilómetros (15 millas) de la costa, los trabajadores utilizaron una topadora para retirar un barco camaronero de gran tamaño de una carretera, pero el equipo tuvo que detenerse debido a las fuertes corrientes en el agua de la inundación y la dificultad para distinguir el camino.

En un costado de la península de Galveston, dos barcazas quedaron a la deriva y se estrellaron contra casas. Había diversos escombros esparcidos. El segundo piso de algunas viviendas cayó a donde había estado el primero, antes de que una oleada de Ike se lo llevara, y sólo quedaban los marcos de madera.

En Orange, Texas, el alcalde Brown Claybar calculó que aproximadamente un tercio de la ciudad de 19.000 habitantes estaba inundada, con niveles que van desde los 15 centímetros (seis pulgadas) hasta 1,8 metros (seis pies). Dijo que aproximadamente 375 personas que no quisieron evacuar habían comenzado a salir de sus casas, algunas de ellas con necesidad de recibir alimentos, agua y atención médica.

Ike se debilitó a depresión tropical el domingo en la mañana, pero aún tenía vientos de 56 kph (35 mph) a medida que arrojaba lluvia sobre Arkansas y recorría Misurí. Las sirenas de advertencia de tornados sonaron el sábado en partes de Arkansas, y la tormenta derribó árboles e interrumpió la energía eléctrica para miles de personas allí.

Ike fue la primera tormenta que golpeó con fuerza a una zona metropolitana estadounidense desde que el huracán Katrina devastó Nueva Orleáns en 2005.

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