Un muerto por atentado contra chiíes en Bangladesh

Un adolescente murió y más de 100 personas sufrieron heridas después de que atacantes no identificados lanzaran bombas caseras contra miles de musulmanes chiíes que se habían reunido el sábado temprano para una procesión tradicional en la capital de Bangladesh, dijo la policía.

El ataque contra los chiíes —una minoría en un país de mayoría suní— no tiene precedentes en Bangladesh, que este año ha sufrido un aumento de la violencia reclamada por grupos extremistas islámicos en un momento de inestabilidad política.

Las autoridades detuvieron de inmediato a dos sospechosos y recuperaron dos bombas sin explotar, pero restaron importancia al ataque como un intento de desestabilizar más el país. Ningún grupo reclamó de inmediato la autoría del ataque.

"Dada la naturaleza de los ataques, creo que esto se hizo para crear caos en el país. Es sabotaje", dijo Asaduzzam Mia, alto cargo de la policía. "Pero está claro que fue un ataque planeado".

Unas 25.000 personas, según los testigos, habían empezado a congregarse a las 2 de la mañana para la marcha de 8 kilómetros (5 millas) a través del barrio viejo de Dhaka, desde Husein Dalan, un importante centro de enseñanza chií del siglo XVII, hasta una mezquita.

Tres de las cinco bombas lanzadas hacia la multitud estallaron, haciendo que miles de personas huyeran aterradas en todas direcciones.

La gente llamaba a sus seres queridos en la oscuridad. Zapatos y sandalias quedaron tirados sobre el pavimento, así como banderas coloridas y las cadenas empleadas por jóvenes para azotarse durante la procesión para expresar su dolor por Ashura, un ritual religioso de 10 días que conmemora la muerte del imán Husein, nieto del profeta Mahoma.

Un chico de 15 años murió por heridas de metralla justo antes de llegar al hospital y fue trasladado a la morgue, donde su hermano se sentaba llorando ante la puerta.

La mayoría de los heridos estaban estables en hospitales locales o fueron dados de alta en pocas horas, dijo el doctor Nazimun Nesa, del Hospital Universitario Dhaka.

Los chiíes son una minoría en el país, pero no suelen sufrir discriminación y los ataques en su contra son casi inauditos.

Tras el atentado, los participantes dijeron que seguirían adelante con sus ceremonias.

"No tenemos miedo", dijo Rashed Hosain en la calle cerca de Huseni Dalan, donde miles de personas seguían reunidas al mediodía. "Estamos preparados para seguir adelante con la procesión".

El primer ministro, Sheij Hasina, un moderado que prometió acabar con los grupos armados radicales, ha supervisado la detención de docenas de supuestos milicianos y la ilegalización de seis grupos en los últimos años. Los expertos señalan que la campaña ha hecho que algunos de los musulmanes más estrictos del país se sientan alienados y ha llevado a una resurgencia de la actividad islamista.

La violencia ha asustado a los extranjeros y amenazado la economía del empobrecido país, muy dependiente de la ayuda extranjera y de una industria textil valorada en 25.000 millones de dólares que produce prendas para marcas internacionales de primera línea.

En otro atentado el viernes contra ceremonias del Ashura, 18 personas murieron en la ciudad paquistaní de Yacobabad, dijo la policía. Los chiíes son blanco habitual de atentados en Pakistán.

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