Se multiplican atentados en Siria

DAMASCO ( AFP). Los atentados mortíferos se multiplicaron últimamente en Siria, pese al despliegue de casi 150 observadores de la ONU encargados de vigilar un alto el fuego continuamente incumplido.

La represión y los combates entre soldados y desertores continuaron este sábado, con quince nuevos muertos; cinco civiles, nueve militares y un desertor, según el opositor Observatorio Sirio de Derechos Humanos (OSDH).

La comunidad internacional, que ha adoptado numerosas sanciones y desplegado a 145 observadores en el país, ha sido de momento incapaz de detener la violencia, que dejó más de 12.000 muertos en 14 meses de rebelión contra el régimen, según el Observatorio.

Los atentados se multiplicaron recientemente, sobre todo desde el alto el fuego instaurado el 12 de abril pero continuamente violado. Dichos ataques golpearon sobre todo Damasco y Alepo (norte), las dos mayores ciudades de Siria.

Varios de esos atentados fueron reivindicados por un grupúsculo, el Frente al Nosra, desconocido hasta el estallido de la rebelión contra el régimen del presidente Bashar al Asad en marzo de 2011.

El sábado, este grupo extremista se atribuyó la responsabilidad del doble atentado que costó la vida el jueves a 55 personas en Damasco, según la prensa oficial.

El Frente al Nosra, del que se ignora la filiación, dijo que efectuó los ataques "en respuesta al bombardeo por parte del régimen de barrios residenciales". Estas alegaciones son difíciles de verificar. Además, la voz grabada en el video de reivindicación estaba distorsionada y en las imágenes no se veía a ningún miembro del grupo.

El viernes, el gobierno dijo que había frustrado un atentado suicida en Alepo. El suicida, "abatido antes de que pudiera cometer su crimen terrorista", según la televisión estatal, transportaba 1.200 kilos de explosivos.

El ministro de Información, Adnan Mahmud, denunció una "escalada terrorista", nacida de "la alianza terrorista y sangrienta entre las bandas armadas y Al Qaida con Estados de la región y occidentales que los arman y financian".

La oposición, por el contrario, acusa al régimen de efectuar esos ataques para sabotear el plan de paz del emisario internacional Kofi Annan. El Consejo Nacional Sirio (CNS), principal coalición opositora, acusó incluso a las autoridades de hacer una puesta en escena con los atentados, colocando cadáveres de prisioneros en los lugares de las explosiones.

Mientras tanto, sobre el terreno, 145 observadores de la ONU están ya desplegados, es decir casi la mitad de los 300 previstos en el marco de la misión de supervisión del alto el fuego instaurado por el plan de Kofi Annan.

Pese a ello, el ejército abatió este sábado a cuatro civiles en las regiones de Hama (centro), Idleb (noroeste) y Deir Ezzor (este), según el OSDH. Además, un niño de 10 años murió al explotar una bomba en Hama.

También hubo combates entre soldados de las fuerzas regulares y desertores en las regiones de Homs (centro), Deraa (sur), donde murió un desertor, e Idleb, donde fallecieron cuatro militares, según el opositor OSDH. Otros cinco miembros de las fuerzas gubernamentales murieron en otros puntos del país.

El viernes, día tradicional de movilización contra el régimen desde el inicio de la revuelta, decenas de miles de sirios desafiaron los disparos de las tropas para manifestarse contra el gobierno de Bashar al Asad. La violencia se cobró 17 muertos, entre ellos 12 civiles.

Según el OSDH, más de 900 personas han muerto de forma violenta desde el inicio de la tregua el 12 de abril, y decenas de miles han sido detenidas como parte de la represión.

No obstante, este sábado, ocho militantes, entre ellos la bloguera Razan Ghazzawi, ícono del movimiento opositor, fueron liberados hasta la celebración de su proceso a fin de mes por "posesión de publicaciones prohibidas", según el abogado Anuar Bunni.

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