Una multitud despide los restos de Alfonsín

BUENOS AIRES (AP). Con calurosos aplausos y dolorosos silencios, fueron sepultados hoy jueves los restos del ex presidente Raúl Alfonsín, quien en 1983 encarnó la restauración de la democracia en Argentina tras una cruenta dictadura militar y a cuyos principales jerarcas ordenó enjuiciar por delitos de lesa humanidad.

Volcadas a las calles de la ciudad por donde pasaba el cortejo fúnebre, millares de personas acompañaron el recorrido entre el Congreso nacional, donde se realizó el velatorio, y el cementerio del elegante barrio de La Recoleta.

Una fina lluvia caía de a ratos y un arco iris iluminó temprano la cúpula del parlamento, en lo que pareció un homenaje de la naturaleza al ex mandatario, fallecido el martes a los 82 años de un cáncer de pulmón.

"¡Raúl, querido, el pueblo está contigo¡", y "¡Alfonsín, Alfonsín¡", eran dos de los cánticos preferidos por la multitud al paso de la cureña, sobre la cual solían caer flores rojas y blancas que lanzaban emocionados simpatizantes resguardados por paraguas.

En la misa de despedida de Alfonsín, el arzobispo de Santa Fe, José María Arancedo, destacó la "bondad" y "honestidad" del ex presidente, reflejado en el "afecto" que recibió de la ciudadanía en los últimos días.

"Nos hemos reunido para despedir a un hombre bueno, a un político honesto", dijo Arancedo en una misa de cuerpo presente realizada en las escalinatas del congreso.

Fuerzas de seguridad estimaron que más de 70,000 personas desfilaron por el parlamento durante el velatorio, pero no hubo cifras sobre cuantas lo acompañaron por las calles de la ciudad y dentro y fuera del cementerio.

Imágenes aéreas de la televisión mostraron calles desbordantes de público a lo largo de al menos unos 10 kilómetros.

El vicepresidente Julio Cobos definió a Alfonsín como "el presidente de todos" y un "maestro de los ciudadanos".

"Dedicó toda su vida a la política porque la entendía como la herramienta más valiosa para construir una sociedad más justa e igualitaria", subrayó Cobos en alusión a quien fuera presidente entre 1983 y 1989 y considerado como uno de los demócratas más relevantes de los últimos tiempos en América Latina.

La noticia de la muerte de Alfonsín repercutió fuerte en el país y en toda la región, desde donde llegaron mensajes de condolencias de líderes latinoamericanos y algunos participaron del velatorio, como el presidente de Uruguay Tabaré Vázquez.

Precisamente, el gobierno uruguayo decretó hoy jueves duelo nacional por 48 horas por el fallecimiento de Alfonsín, informó la presidencia ese mismo día. La decisión entraña que la bandera de Uruguay ondeará a media asta en edificios públicos y entidades militares.

"Alfonsín entra en la historia como el apóstol de la democracia", declaró hoy jueves el ex presidente de Brasil José Sarney, quien un día antes también participó de los homenajes a Alfonsín.

Las honras fúnebres en la capital argentina concluyeron cuando los restos de Alfonsín fueron depositados en el denominado "Monumento a los Caídos en la Revolución de 1890".

Alfonsín gobernó tras la caída de una de las más sangrientas dictaduras militares de América Latina. Una vez en el poder, ordenó el juzgamiento de los principales jerarcas militares bajo cargos de violar los derechos humanos.

Organizaciones de derechos humanos estiman que la dictadura dejó unos 30,000 desaparecidos.

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