La nueva vida de un pueblo argelino gracias al nopal y la tuna

"Mi futuro está aquí, no es necesario ir al extranjero", sonríe Fethi Gueldasmi, agricultor en Sidi Fredj, en Argelia. El nopal y su fruto, la tuna, hicieron revivir esta localidad, donde antes muchos soñaban con emigrar.

Originario de México, el cactus Opuntia ficus-indica se extendió por las riberas mediterráneas tras el descubrimiento de América.

Con sus amplias pencas, que se denominan "raquetas", el nopal forma parte del paisaje árido del campo argelino, en estado salvaje o plantado como seto natural.

Los cosméticos y la nueva demanda alimentaria impulsaron esta producción en los últimos años cuando hasta ahora era cultivado solo por su fruta blanda y azucarada, lo que daba apenas para vivir, con tunas vendidas a 10 dinares la pieza (7 céntimos de euro, 8 centavos de dólar).

La industria cosmética y las revistas de moda europeas y estadounidenses ponen de relieve las propiedades antiarrugas del aceite de nopal, y estudios científicos revelan las múltiples virtudes nutritivas y medicinales de esta planta.

Las flores, ricas en vitamina C, calcio y magnesio, se consumen en aguas aromáticas. Y la pulpa del fruto sirve para mermeladas, jugos o vinagre.

Excepto las espinas, de donde no se extrae nada, la planta puede ser utilizada en su totalidad.

También la Cámara de Agricultura de la región de Souk Ahras, donde está Sidi Fredj, impulsó desde 2013 el desarrollo de una filial argelina de la chumbera atrayendo a expertos de México, país de origen y primer productor mundial de esta planta, que figura en su bandera.

Expertos mexicanos ayudan a los agricultores argelinos a mejorar los rendimientos al identificar las "variedades más ventajosas" para cultivar en sus tierras, explica a la AFP Gabriel Rosenzweig, embajador de México en Argelia.

Una primera unidad de producción se inició desde 2015 en Sidi Fredj, dedicada a los aceites, vinagres y jugos.

Y una nueva fábrica inaugurada en 2018 debe impulsar la producción regional: era de 1.000 litros en 2018 y el objetivo planeado para 2019 es de 7.000 litros.

En el centro de este auge figura uno de los aceites más caros del mundo: se requiere una tonelada de semillas para producir un litro de este "elixir" que puede venderse en más de 2.000 euros el litro en Europa, una vez empacado en pequeños recipientes.

Los productores de la región de Sidi Fredj obtienen 500 euros por litro vendido al por mayor.

Certificado por organismos extranjeros --tal certificación no existe en Argelia--, este aceite de nopal se exporta a Francia, Alemania, Catar y pronto a Estados Unidos, afirma a la AFP un agricultor, Djamel Chaib.

En la región conservadora de Souk Ahras, la transformación del cactus hizo emerger una producción familiar que ofrece a las mujeres, a veces empleadas en la recolección, una independencia financiera, y a los jóvenes una esperanza de futuro.

La madre de Fethi Gueldasmi cultiva su propia parcela y puede así economizar para efectuar la peregrinación a La Meca. Gracias al boom del cactus, la familia Gueldasmi afirma que multiplicó por diez sus ingresos. Terminó el crédito con el tendero y ahora están ampliando la casa familiar.

Estas tierras que "alcanzaban apenas para sobrevivir nos dan esperanza. No hay que irse a otra parte", dice Fethi, 40 años, sereno por su futuro y el de su hija de 10 años en el pueblo de sus ancestros.

En Argelia, 30% de los jóvenes están desempleados y muchos ven la emigración como la única salida. Pero en la región de Sidi Fredj, "varios centenares de familias" viven ahora del cultivo del nopal, indica Mohamed Mohamedi, presidente de la cooperativa agrícola.

El padre de Fethi se congratula también de haber sembrado plantas de pistacho entre los cactus, fuente de ingresos suplementarios.

Reserva natural de agua, el nopal es "un pozo botánico capaz de suministrar hasta 180 toneladas de agua por hectárea" y sus raíces mejoran la fertilidad de los suelos, destaca la FAO, Organización de Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación.

En lugares donde la cebada fue plantada entre las hileras de cactus, los rendimientos por hectárea del cereal se multiplicaron por siete, subraya el profesor Khodir Madani, director de un laboratorio universitario de investigación.

Una oportunidad para Argelia, que es el país más grande de África y donde el 80% del territorio es árido o semi-árido.

Según la FAO, como el cactus puede crecer en tierras pobres "donde ningún cultivo prospera", esta "humilde planta" sigue logrando de "manera silenciosa pero firme un lugar de primer plano" frente al cambio climático y a los riesgos crecientes de sequía.

Túnez y Marruecos se interesan también por el nopal. Apoyados por la ONU, desarrollaron desde hace años una filial de transformación de esta planta.

Recibe todos los días en tu mail los titulares más importantes