El nuevo tren de alta velocidad de Israel llega tras años de espera

El martes al alba una decena de personas abordaba por primera vez el tren de alta velocidad que une Jerusalén y Tel Aviv. Tras más de una década de retraso, esta nueva línea ferroviaria fue abierta parcialmente al público.

Una parte de los pasajeros, que descendieron 80 metros bajo tierra por escaleras mecánicas, estaban presentes en la nueva estación de Jerusalén únicamente para disfrutar de esta nueva experiencia, que realiza el trayecto de ida y vuelta -21 minutos cada uno- hacia el aeropuerto internacional Ben Gurión, cerca de Tel Aviv.

"Esperamos esta línea desde hace más de diez años", celebró Richard Elkaim, de 71 años, acompañado de su mujer y de tres de sus nietos.

El enlace ferroviario no está todavía operativo en su totalidad pero, con el tiempo, Jerusalén y Tel Aviv deberían estar a una media hora la una de la otra, con trenes circulando a 160 km/h.

Una suerte para los muchos israelíes que realizan habitualmente los 70 km que separan a las dos ciudades, donde se concentra la mayor parte de la actividad económica y política del país.

"Para todas las personas que trabajan y para los israelíes orgullosos de su país, es extraordinario", afirma Elkaim, médico jubilado de origen francés, mientras el tren deja atrás valles y colinas a la salida de Jerusalén.

Yihye Yehiel, de 68 años, también está maravillado. "Es un verdadero sueño poder ir de Jerusalén al aeropuerto a esta velocidad", afirma este jubilado.

Jerusalén y Tel Aviv hasta ahora solo estaban unidas por una línea construída baja la administración británica, antes de la creación del Estado de Israel y que unía ambas ciudades en una hora y media.

La otra opción era la carretera, exponiéndose a los atascos de hora punta y al estrés de los malos conductores.

Inicialmente, la línea debía empezar a funcionar en 2008. Pero la obra israelí, en asociación con empresas china, italiana o rusa, sufrió numerosos retrasos. La puesta en servicio había sido igualmente aplazada varios meses a principios de 2018.

Los grupos canadiense Bombardier, español Semi y francés Alstom, también formaron parte del proyecto.

Los promotores de la nueva red, una construcción valorada en 6.500 millones de shekels (1.500 millones de euros), la presentan como una proeza de la ingeniería.

Cortando de lleno el relieve semimontañoso que rodea Jerusalén, incluirá con el tiempo 40 km de túneles y ocho puentes.

Durante los tres primeros meses del programa piloto, los pasajeros -400 por tren en este momento- viajarán gratuitamente. Se efectuarán dos trayectos por hora en cada dirección.

"Tomó tiempo, como muchos proyectos en este país", comenta Shay Nachum, de 45 años, uno de los primeros pasajeros del martes por la mañana.

"Aún no es perfecto pero funciona, soy optimista", dice.

El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu y su ministro de Transportes, Israel Katz, inauguraron esta línea la semana pasada. Netanyahu habló entonces de "jornada histórica".

Una parte de la línea se expone a las críticas políticas ya que pasa por Cisjordania, un territorio palestino ocupado por el ejército israelí desde hace más de 50 años.

El secretario general de la Organzación para la Liberación de Palestina (OLP), Saeb Erakat, denunció este tren como "una voluntad israelí de transformar la ocupación en anexión al utilizar de manera ilegal las tierras palestinas ocupadas".


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