Con más obesos, París combate la discriminación física

Francia le dio al mundo los croissants de mantequilla y el paté, pero con frecuencia también es un lugar donde el sobrepeso es casi considerado un pecado.

Luego de examinar de cerca sus propias contradicciones, su capital ha lanzado una campaña para contrarrestar el rechazo basado en el tamaño, una forma de discriminación que suele ser ignorada en una ciudad muy cuidadosa con su imagen y famosa por sus lujosas marcas de moda y las cinturas delgadas.

Helen Bidard, encargada de combatir la discriminación en París, echó a andar la iniciativa luego de ser víctima de insultos por su peso y percatarse cómo los prejuicios contra los franceses con sobrepeso pasaban inadvertidos y desde luego sin sancionarse.

“Vemos a los gordos como feos e incluso estúpidos, sin higiene y con mala salud”, dijo Bidard.

Como parte de su semana anual dedicada a crear conciencia contra la discriminación, París develó el viernes su campaña “Gordofobia, ¡basta! Tomando acción juntos” con una pasarela de modas de tallas grandes y paneles que incluían a blogueros del movimiento del “cuerpo positivo”.

El esfuerzo, cuyo objetivo es contrarrestar tanto la discriminación casual como la institucionalizada, llega en una época en que la tasa de obesidad en Francia está ascendiendo. El Instituto Nacional de Salud e Investigación Médica reportó que el año pasado casi 16% de la población adulta era obesa, comparado con 6% en 1980.

“Existe esta paradoja francesa en donde se supone que uno debe comer paté, pero no engordar”, dijo la curvilínea bloguera francesa Daria Marx.

Agrego que, aunque una ley francesa del 2011 prohíbe la discriminación laboral basada en la apariencia física, con frecuencia los empleadores logran evadirla al darle prioridad a las solicitudes de empleo que vienen con las fotos de los candidatos.

Para enfrentar las imágenes de la belleza en tallas pequeñas propagadas por casas de moda con sede en París como Chanel, Louis Vuitton y Dior, los organizadores del evento del viernes montaron una pasarela de tallas grandes hechas especialmente por diseñadoras como Ewa Minge.

“La comunidad de la moda necesita cuidar a estas jóvenes mujeres... sea que se trate de su salud emocional, su salud mental o su salud física”, dijo a The Associated Press Stella McCartney, diseñadora de modas cuya casa es propiedad de Kering.

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