La oposición desafía al gobierno de Maduro por octava semana

"No más hambre, no más inseguridad, no más represión": la oposición venezolana volvió este lunes a desafiar al gobierno de Nicolás Maduro en las calles de Caracas, tras 52 días de protestas que dejan 49 muertos y ciudades semiparalizadas.

Un chaparrón de gases lacrimógenos impidió avanzar a los opositores y miembros de la Federación Médica Venezolana (FMV) que intentaban dirigirse al ministerio de Salud en la capital venezolana, para protestar por la "catastrófica" situación de los hospitales, por falta de insumos, equipamiento y medicamentos.

Esta "es la única opción que tenemos (seguir manifestando). ¿Si tengo miedo? Da más miedo seguir viviendo. ¿Usted ha ido a algún supermercado? No hay leche, no hay nada. Esto es vergonzoso", se quejó Raúl, de 64 años, un médico general.

"La salud es un desastre. Estamos en el peor estado de los últimos 30 años. Siempre da miedo venir. Pero lo seguiremos haciendo hasta que haya un cambio", dijo a la AFP Fernando Gudayol, un cirujano de 50 años.

El centro financiero de Caracas se inundó con pancartas con la palabra "Resistir" bajo los tres colores de la bandera venezolana, carteles denunciando "no más hambre, no más inseguridad, no más represión", y otros que reflejan la puja con el gobierno: "Veremos quién se cansa primero".

Del otro lado, seguidores del chavismo se concentraron en el Palacio presidencial de Miraflores, donde los recibirá Maduro, quien además convocó a una mega marcha "por la paz" el martes.

"¿Cuál es la falta de medicamentos? Nosotros estamos en las calles, en los módulos (de salud) dándole respuesta a lo que las comunidadades necesitan", se defendió Rangel Vegas, estudiante de medicina de 31 años, en diálogo con AFP.

La oposición debe redoblar su apuesta en las calles pese a la violencia y a una vida cotidiana que puede ser insoportable, con colas interminables para conseguir alimentos o el tránsito paralizado por barricadas, marchas o protestas.

"Puede perder su momentum. Es difícil mantener el ritmo de esta ola de protestas. La gente tiene que trabajar, estudiar, comer y vivir su vida. Necesita elaborar una estrategia de cómo puede capitalizar este movimiento", advirtió a la AFP David Smilde, asesor principal de WOLA (Washington Office on Latin America), especializado en Venezuela.

Todo en medio de un colapso económico que genera una severa escasez de alimentos y medicinas, y una inflación que según el FMI escalará a 720% este año, además de una criminalidad rampante.

Según el último balance de la fiscalía, las protestas dejan 49 muertos y casi un millar de heridos. De acuerdo con la ONG Foro Penal, desde que se iniciaron las protestas el 1 de abril, hubo 2.660 detenidos, de los cuales al menos 161 han sido encarcelados por órdenes de tribunales militares.

El sábado, más de 160.000 personas -según los organizadores- se congregaron en la principal autopista de Caracas e intentaron caminar hacia el ministerio del Interior en el centro. Pero fueron dispersados con gases lacrimógenos, a lo que los manifestantes respondieron con piedras y cócteles molotov.

Además, más de 40.000 personas (según cálculos de AFP) protestaron en la ciudad de San Cristóbal, en el estado de Táchira, fronterizo con Colombia, hacia donde Maduro ordenó el envío de 2.600 militares tras disturbios y saqueos.

Maduro denunció el domingo que manifestantes golpearon, apuñalaron y prendieron fuego a un joven durante la protesta en Caracas por creer "que era chavista".

"Nunca habíamos visto aquí que una persona fuera incendiada como hacen terroristas del Estado Islámico", denunció en su programa de televisión semanal.

La Fiscalía afirmó que ya inició la investigación sobre lo ocurrido.

Las divisiones entre gobierno y oposición se agudizaron tras la convocatoria de Maduro a una Asamblea Constituyente "popular", en la cual la mitad de sus integrantes serían elegidos en sectores afines al gobierno.

El presidente insiste en que el "Sí a la Constituyente" es el único camino "hacia la paz".

La oposición rechaza la propuesta por considerar que no es más que un intento del mandatario para evitar las elecciones presidenciales de 2018.

Maduro enfrenta el rechazo de siete de cada diez venezolanos, según sondeos privados.

Y la "Constituyente" ya generó algunas fisuras en el chavismo. Fue rechazada por la fiscal general, Luisa Ortega, conocida chavista.

No fue la primera vez que la fiscal puso a prueba al gobierno. Cuando el Tribunal Supremo de Justicia, acusado de servir al gobierno, intentó apropiarse de las funciones del Parlamento, Ortega denunció una "ruptura del orden constitucional".


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