Cuatro policías muertos en Kenia en ataque de Al Shabab a una comisaría

Nairobi (EFE) Cuatro policías han muerto y un quinto ha resultado herido en un ataque perpetrado en Kenia por la milicia islamista somalí Al Shabab contra una comisaría en el condado de Garissa (este), fronterizo con Somalia, informó hoy la Policía.

Unos cuarenta individuos atacaron la comisaría de la localidad de Galmagala, a unos diez kilómetros del territorio somalí, el viernes por la noche, confirmó el comisario de la Policía de Garissa, Rashid Khatour.

Los desconocidos usaron morteros, granadas y armas de fuego en un ataque indiscriminado contra varias viviendas dentro del recinto policial, que quedó parcialmente destruido.

"Nuestros agentes mantuvieron una feroz lucha armada con los bandidos. Sin embargo, los agentes presentes en la comisaría en aquel momento se vieron superados en número por los atacantes", declaró Khatour al diario keniano "The Standard".

"Estos criminales querían desmantelar la comisaría y matar a todos nuestros agentes, pero sus malvados planes terroristas fueron abortados", agregó el jefe policial, quien apuntó a Al Shabab como autor del atentado,

Anteriormente, la Cruz Roja de Kenia había informado de que "un ataque de bandidos" había causado "cuatro muertos en Galmagala".

El ataque motivó la huida de "cientos" de residentes de Galmagala, que se refugiaron en una zona boscosa cercana porque temían más violencia, agregó la Cruz Roja.

En su cuenta de la red social Twitter, la milicia se responsabilizó del atentado y aseguró haberse apropiado de "docenas de armas y equipos de comunicación" durante la invasión de la comisaría, si bien Khatour señaló que el arsenal del complejo policial estaba intacto.

Desde el año pasado, Garissa ha sido objeto de numerosos ataques -muchos efectuados mediante el lanzamiento de granadas- que la Policía de Kenia suele atribuir a simpatizantes de Al Shabab.

Kenia está bajo amenaza terrorista y ha sufrido múltiples ataques desde que en octubre de 2011 su Ejército entró en Somalia por una oleada de secuestros en suelo keniano de los que culpó a los fundamentalistas islámicos somalís.

La milicia, que en 2012 anunció su adhesión formal a la red terrorista Al Qaeda, controla amplias zonas del centro y el sur del Somalia, donde el frágil Gobierno somalí todavía no está en condiciones de imponer su autoridad.

Las tropas de la Misión de la Unión Africana, AMISOM, el Ejército somalí, las fuerzas etíopes y milicias progubernamentales combaten a los radicales, que tratan de instaurar un Estado islámico de corte wahabí en el país.

Somalia vive en un estado de guerra civil y caos desde 1991, cuando fue derrocado el dictador Mohamed Siad Barré, lo que dejó al país sin un Gobierno efectivo y en manos de milicias islamistas, señores de la guerra y bandas de delincuentes armados.

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