La política migratoria abre tensiones diplomáticas en Italia

Italia llamó el miércoles a consultas al embajador francés, después de que Francia acusara al nuevo gobierno populista italiano de comportamiento “cínico” e irresponsable al negar la entrada a un barco con migrantes rescatados.

El ministro del Interior, Matteo Salvini, tenía previsto informar el miércoles al Parlamento sobre la situación mientras el Aquarius y las 629 personas que rescató seguían navegando al oeste hacia España. Algunos de los pasajeros fueron trasladados a otras dos embarcaciones italianas para la travesía.

Italia ha defendido su decisión de negar la entrada al Aquarius, afirmando que nunca abandonó el barco y que lo está escoltando a Valencia. España ofreció puerto seguro al barco tras el rechazo de Italia y Malta.

Por su parte, un barco de la Guardia Costera italiana atracó el miércoles con 932 migrantes a bordo en Catania, Sicilia. La llegada mostró que bajo el nuevo gobierno, formado por el populista Movimiento 5 Estrellas y la Liga, un grupo contrario a la inmigración, Italia sigue recibiendo algunos solicitantes de asilo aunque fuerza al resto de países europeos a compartir la carga.

El Diciotti llevaba también los cadáveres de dos personas que murieron durante el viaje. Trece de las pasajeras que desembarcaron en Catania estaban embarazadas y 208 eran menores. Los rescatados procedían de Eritrea, Sudán, Mali, Costa de Marfil y Guinea.

Salvini ha acusado a los grupos humanitarios europeos de gestionar básicamente un servicio de taxi para traficantes de personas con sede en Libia, y ha dicho que ahora Italia les negará la entrada. Los barcos italianos, sin embargo, siguen pudiendo atracar en sus puertos con migrantes rescatados.

El Diciotti fue recibido en el puerto de Catania por activistas que criticaban la nueva política con una pancarta que decía “Detengan el ataque a los refugiados”.

El presidente de Francia, Emmanuel Macron, criticó lo que tachó de cinismo e irresponsabilidad de Italia al rechazar al Aquarius, gestionado por la organización humanitaria SOS Mediterranee y la ONG fundada en Francia Médicos Sin Fronteras.

La oficina de Macron dijo que Francia no quiere “sentar un precedente” que permita a algunos países europeos romper las leyes internacionales y contar con que otros estados miembros de la UE recibirán a los migrantes.

Salvini respondió que Francia ha rechazado a miles de migrantes que intentaban llegar a Francia por la frontera norte de Italia. El ministro también acusó a Francia de haber causado la inestabilidad en Libia que permitió el florecimiento de las redes de contrabando al liderar la campaña militar de la OTAN en 2011 que llevó a la caída del líder autoritario Moamar Gadafi.

“Italia no puede aceptar lecciones hipócritas sobre inmigración de países que siempre han preferido mirar a otro lado”, afirmó un comunicado de la oficina del primer ministro, Giuseppe Conte.

El Ministerio de Exteriores dijo en un comunicado que había llamado a consultas al embajador francés por las declaraciones francesas del día anterior.

El pulso en torno al Aquarius parecía una estrategia del nuevo gobierno europeo para forzar la mano de la UE en la próxima cumbre de jefes de gobierno, que se celebra en Bruselas el 28 y 29 de junio. Italia lleva años quejándose de que se ha visto en gran parte sola para gestionar la crisis migratoria europea, pero el Movimiento 5 Estrellas dijo que sus tácticas habían logrado por fin transmitir el mensaje.

“Italia vuelve a ser central y ha despertado a Europa”, tuiteó Salvini el miércoles. “Espero que todos los países contribuyan al objetivo común: defender las fronteras, defender el Mediterráneo”.

Se espera que el Aquarius y las dos embarcaciones italianas que lo acompañan lleguen en torno al sábado por la noche al puerto de Valencia, dependiendo del tiempo.

“Es un alivio para todo el mundo, nuestros equipos y por supuesto los sobrevivientes al saber que finalmente se les permitirá ir a un puerto seguro en Europa”, señaló Sophie Beau, confundadora de SOS Mediterranee, en una rueda de prensa en Marsella, Francia, donde pidió a los países europeos que formen una flota para salvar vidas humanas en el Mediterráneo.

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Winfield informó desde Roma; Sylvie Corbet contribuyó desde París.

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