El presidente francés quiere salvar los suburbios

Emmanuel Macron presentó el martes una serie de medidas contra la pobreza y el extremismo religioso en los maltrechos suburbios franceses, en respuesta a los que lo tildan de "presidente de los ricos".

Más policía, ayudas adicionales para las madres solteras e incentivos para las empresas que contraten a trabajadores de las zonas desfavorecidas son algunas de las propuestas de Macron para combatir el abismo que separa las grandes ciudades y sus periferias.

"Quiero que el rostro de nuestros barrios haya cambiado de aquí al final del mandato", anunció, precisando que se establecerá un "plan de movilización general" antes de febrero de 2018.

Tras ser criticado por no haberse acordado de los suburbios desde su elección, el mandatario francés hizo este discurso en una las ciudades más pobres de Francia, en Tourcoing, cerca de la frontera belga.

Escogió, eso sí, un lugar emblemático de la renovación urbana: una antigua hilatura transformada hoy en un centro de empresas audiovisuales y de videojuegos.

Macron reconoció que el cinturón industrial del país, donde la extrema derecha de Marine Le Pen obtuvo un buen número de votos en las pasadas elecciones presidenciales, ha sido fuertemente golpeado por la mundialización.

"Tener una ciudad, una vida, lindas, no es un lujo. No tiene que ser solo para los más afortunados", dijo el presidente centrista, de 39 años.

El jefe de Estado también indicó que una de las prioridades era la lucha contra la radicalización islamista, que se "ha instalado" en algunos barrios "porque la República ha dimitido".

"En estos barrios, hemos cerrado escuelas, suprimido ayudas para mayores y jóvenes, y asociaciones salafistas han ocupado el lugar", agregó, en alusión a los grupos musulmanes ultraconservadores.

"No puedo pedir a un joven de creer en la República si esta no está a la altura", aseguró, al tiempo que prometía una docena de planes de lucha contra la radicalización a principios de 2018.

Entre las propuestas de Macron también destaca una sistema de primas para las empresas que contraten a residentes de barrios desfavorecidos. Estas medidas empezarán a probarse el año que viene en siete aglomeraciones de la periferia de París, pero también en Lille (norte) y en Marsella (sur).

Los suburbios más pobres también tendrían que ver el despliegue de 10.000 nuevos policías, según prometió el presidente francés, así como más inversiones en los transportes.

Pero el jefe de Estado tiene que combatir la etiqueta de "presidente de los ricos" que pesa sobre él, especialmente después de que reformara el impuesto a las fortunas, que redujo sustancialmente lo que deben pagar los más adinerados.

También fue criticado por reducir el número de empleos subvencionados, unos dispositivos que algunos consideran cruciales para ayudar a los más pobres en los barrios desfavorecidos.

Macron insiste, sin embargo, en que su programa de recortes de impuestos beneficiará a las familias de clase media y baja.

"No sé lo que quiere decir 'tener una política para los ricos'", insistió el martes. "Lo único que sé es que cuando no hay una economía que hace avanzar al país (...) los barrios con problemas no van bien".

 

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