El presidente salvadoreño dice que seguirá "firme" en lucha contra el crimen

El presidente salvadoreño, Salvador Sánchez Cerén, dijo este martes que se mantendrá "firme" en la lucha contra el crimen, pese al recrudecimiento de la violencia y de los ataques contra los cuerpos de seguridad atribuidos a las pandillas.

"El compromiso de nuestro Gobierno con la seguridad se mantendrá firme. Continuaremos impulsando los planes de prevención y combate frontal a la delincuencia para ofrecer tranquilidad a las comunidades", sostuvo el mandatario durante la graduación de 271 nuevos policías.

El jefe de Estado aseguró que los ataques contra los policías y militares "ponen en evidencia la frustración y desesperación de los criminales" y que, en este contexto de alza de la violencia, la Policía "se erige una vez más como un baluarte de la seguridad ciudadana".

"Expresamos nuestras más sinceras condolencias a los familiares de los agentes policiales que entregaron su vida en el cumplimiento de su deber. Su sacrificio no será olvidado", acotó Sánchez Cerén, quien aseguró que los autores de "estos actos repudiables comparecerán ante la Justicia".

Estas declaraciones se dan en momentos en los que el país enfrenta un alza de los homicidios del 5,5 % y en el que las pandillas han asesinado al menos a 11 miembros de la Policía y del Ejército, incluido un empleado administrativo.

Según el director de la Policía salvadoreña, Howard Cotto, la Mara Salvatrucha (MS13) ha encabezado esta "acción deliberada" con las muertes de miembros y colaboradores disidentes o de bandas contrarias.

Esta situación llevó al Gobierno a suspender las licencias a los policías para incrementar los operativos en las comunidades con presencia de pandillas, acciones que dejaron el fin de semana a más de 300 personas detenidas.

Sánchez Cerén subrayó que las instituciones estatales de seguridad "trabajan coordinadamente en todo el territorio nacional para dar con el paradero de los criminales y llevarlos ante la ley".

El Gobierno responsabiliza a las "maras" de los altos índices de homicidios, de entre 103 y 50,3 por cada 100.000 habitantes entre 2015 y 2018, cifras que ponen a la nación centroamericana como uno de los países más violentos del mundo.

Las pandillas, un fenómeno considerado como herencia de la guerra civil (1980-1992) y que se fortaleció con la deportación de pandilleros de Estados Unidos, han resistido a los planes de seguridad implementados en las últimas cuatro administraciones.  

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