Los reclutas ucranianos prefieren irse a casa que unirse a los rebeldes

Mientras sus camaradas se despiden y se desean suerte, el sargento Pavel Stupka se cala su gorra y explica por qué prefirió no traicionar su juramento de fidelidad a Ucrania.

"Sería una traición. Presté juramento al pueblo ucraniano", dijo Stupka, ajustando su boína en la cabeza.

"El gobierno de Kiev puede haber cambiado, pero eso no significa nada pues yo juré ante el pueblo", agregó.

Por cerca de un año Stupka cumplió su servicio militar obligatorio en una base ucraniana del ministerio del Interior, que alberga una planta de municiones, en las afueras de su ciudad natal Donetsk.

Pero su servicio se terminó de manera abrupta cuando rebeldes prorrusos fuertemente armados forzaron a la rendición de la unidad sin disparos el viernes por la tarde.

Los insurgentes pro-Kremlin y las fuerzas gubernamentales acordaron un cese al fuego hasta el lunes, pero los rebeldes siguen apretando el cerco en el resto de las posiciones del este que están todavía en manos del gobierno de Ucrania.

En un acto escenificado especialmente para la prensa este sábado, las autoridades separatistas dieron a Stupka y a los otros reclutas dos opciones: jurar lealtad a Rusia o retirarse para siempre.

En un discurso contra la "junta fascista" que gobierna Kiev, un veterano líder rebelde trató de convencer a los reclutas de unirse a los separatistas.

Pero cuando llegó la hora de decidir, ninguno de los 100 jóvenes soldados aceptó tomar partido y todos optaron por regresar con sus familias.

"Si desertara a favor de Rusia tendría dificultades para vivir" con el peso de mi conciencia, afirmó Stupka.

Cerca de allí, rebeldes que lucen armas automáticas, cargan cajas de municiones color verde olivo decomisadas la noche anterior. Otros meten un vehículo blindado de la base en la parte trasera de un camión.

"Los reclutas están claramente temerosos por sus familias, ellos no entienden la situación y no saben lo que ocurrirá cuando regresen a casa", dijo Vladimir Markovich, diputado del parlamento de la autodenominada República popular de Donetsk.

En su discurso de despedida a los reclutas, el comandante de la base, coronel Oleg Ponomarenko, solo pudo ofrecer palabras amables y expresar deseos de que regresen a salvo a sus casas.

"En mis 28 años de servicio nunca perdí a nadie y lo que está ocurriendo hoy es una decisión para proteger las vidas y la salud de quienes están bajo mi mando", dijo el oficial, que luce gafas.

"Quiero agradecerles personalmente por cumplir su deber", añadió ante los aplausos de los reclutas.

Algunos padres ansiosos, pero ya tranquilizados, esperaban por sus hijos después de la ceremonia.

"Por supuesto estoy feliz de que mi hijo vuelva conmigo a salvo y en buen estado", dijo una madre, quien dijo llamarse Yelena. "Estábamos muy preocupados por ellos".

Pero quedan en el aire muchas serias preguntas sobre lo que restará en el prontuario para los reclutas despedidos.

"Mi hijo terminó la escuela y luego ingresó al ejército para mejorar su carrera, ¿pero qué va a hacer ahora?" dijo Irina, otra madre.

"Los rebeldes dicen que ellos están dejándolos retirarse de manera oficial, ¿pero qué autoridad tienen?", preguntó la mujer.

"¿Qué pasaría si después el gobierno decide enjuiciarlo después por desertar?",añadió la mujer

Los soldados posan para la fotografía final del grupo y hacen planes de fiestas y de búsqueda de chicas, pero dicen que tienen un futuro incierto.

"Siento una felicidad moderada", dijo un recluta a la AFP tras ponerse sus ropas de civil.

"Felicidad porque estamos autorizados a irnos, pero moderada porque no sabemos lo que ocurrirá con nosotros después", agregó.

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