Los residentes de Abotabad sospechaban algo

ABOTABAD, Pakistán ( AP). Cuando una mujer que participaba en una campaña de vacunación para la poliomielitis se presentó en la casa donde después se sabría que se refugiaba Osama bin Laden, comentó con los hombres que la recibieron en el complejo amurallado sobre las costosas camionetas deportivas estacionadas en su interior.

Los hombres recibieron las vacunas, al parecer para administrarlas a los 23 niños en el complejo, y le dijeron que se fuera.

El jefe terrorista y su familia se mantuvieron bien escondidos detrás de los elevados muros en esta ciudad del noroeste en medio de las montañas y de miles de soldados paquistaníes, pero poco a poco están surgiendo atisbos de su vida, mientras muchos paquistaníes dudan de que hubiese pasado inadvertido a las autoridades.

Aunque la casa es grande, no parece que tres decenas de personas pudieran haber vivido en ella con un mínimo de comodidad.

Los vecinos dijeron que sabían poco sobre quienes vivían en el complejo, pero al parecer bin Laden dependía de dos hombres que solían a hacer compras o asistían a alguna reunión vecinal, como por ejemplo un funeral.

Hay versiones contradictorias sobre la identidad de ambos. Varios dijeron que eran conocidos como Tariq y Arshad Khan y que se habían identificado como primos de otra procedencia en Pakistán. Otros dieron nombres diferentes y creyeron que eran hermanos.

Arshad era el mayor y ambos hablaban varios idiomas, incluso pashtún y urdu, que son comunes aquí, dijeron los residentes.

Cuando los comandos navales de SEAL irrumpieron en el complejo el lunes, esposaron a quienes encontraron con lazos de plástico mientras buscaban a bin Laden. Después de matar al jefe terrorista, su hijo y otras dos personas, retiraron a nueve mujeres y 23 niños del complejo, según funcionarios estadounidenses.

Los sobrevivientes de la incursión están ahora " en manos seguras y atendidos según la ley", dijo el gobierno paquistaní en una declaración. " En cumplimiento de la política, serán devueltos a sus países de origen". No entró en detalles.

Tampoco está claro por qué bin Laden escogió Abotabad, aunque por lo menos otros dos líderes de al-Qaida se refugiaron en esta ciudad. Las calles animadas están flanqueadas por edificios vestigio de la era colonial británica. En estos días atrae a algunos turistas, aunque se le conoce principalmente como una ciudad de guarniciones militares más acaudalada que muchas otras en el país.

Bin Laden la encontró suficientemente segura como para quedarse unos seis años, según funcionarios estadounidenses, un período notablemente prolongado pese a ser objeto de una cacería persistente. La mayoría de los cálculos lo suponía a lo largo de la frontera entre Pakistán y Afganistán, quizás en una cueva.

La construcción de la casa de tres pisos comenzó hace unos siete años, dijeron residentes locales. Al principio los vecinos tenían curiosidad por el complejo fortificado _rodeado de muros de hasta seis metros (18 pies) coronados por alambres de púa_, pero con el tiempo llegaron a suponer que la familia que la habitaba era profundamente religiosa y conservadora.

El gobierno paquistaní también rechazó conjeturas de que las fuerzas de seguridad estuvieran dando refugio a bin Laden o hubiesen pasado por alto indicios sospechosos.

"Hace falta ver que muchas casas (en el noroeste) tienen muros altos, en consonancia con su cultura de privacidad y seguridad", explicó el gobierno. " Las casas con esa conformación y detalles estructurales no constituyen una rareza".

Se describió la casa como una mansión, pero desde afuera no parece nada especial. Los muros están moteados de moho, el jardín es arbolado y las ventanas están ocultas. Funcionarios estadounidenses dijeron que la casa no tenía conexiones telefónicas ni de internet para eludir el riesgo de interceptación electrónica. Agregaron que los residentes quemaban la basura.

Los vecinos dijeron que los ocupantes de la casa rara vez salían. Khurshid Bibi, una septuagenaria, dijo que un hombre de la casa la había conducido una vez al mercado bajo la lluvia. Agregó que sus nietos jugaban con los niños de la casa y que los adultos les daban conejos de regalo.

Sin embargo, los ocupantes también atrajeron críticas. " La gente tenía sospechas sobre esta gente. Se decía que eran contrabandistas o narcotraficantes. La gente se quejaba de que, pese a esa casa grande, no invitaban a los pobres ni hacían regalos de caridad", comentó Mashood Khan, un agricultor.

El miércoles por la mañana, los caminos que conducen a la casa habían sido cerrados en medio de estrictas medidas de seguridad.

Hasta ahora, Abotabad no ha sido escenario de los ataques terroristas que han conmovido buena parte de Pakistán en los últimos cuatro años.

Al igual que muchas ciudades paquistaníes con fuerte presencia militar, es una ciudad bien cuidada y con una infraestructura sólida. En las calles los carteles rezan "Amen a Pakistán". La ciudad es conocida por sus buenas escuelas, algunas de las cuales fueron establecidas originalmente por misioneros cristianos.

El número tres en la jerarquía de al-Qaida, Abu Faraj al-Libi, vivió en la ciudad hasta que fue arrestado en 2005 en otro sitio de Pakistán, según funcionarios estadounidenses y paquistaníes. Este año, el sospechoso de terrorismo indonesio Umar Patek fue arrestado en una casa en la ciudad después de la captura de un mensajero de al-Qaida que trabajaba en la oficina de correos. No está claro si Patek estaba vinculado con bin Laden.

Algunos residentes en la ciudad donde se refugiaba bin Laden manifestaron sus dudas. "Esa casa era evidentemente sospechosa", comentó Jahangir Khan, que compraba un periódico en Abotabad. " O fue un fracaso completo de nuestras agencias de inteligencia, o estaban envueltas en este asunto".

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