La red terrorista Haqqani está detrás del ataque en Kabul: EEUU

KABUL (AP). Haqqani, la red terrorista con sede en Pakistán, está detrás del ataque coordinado contra la embajada estadounidense y las oficinas de la OTAN en el corazón de la capital afgana, dijo el miércoles el embajador de Estados Unidos en Afganistán.

Ryan Crocker declaró que el ataque, que terminó el miércoles tras 20 horas de combates, no afectará la transferencia de las responsabilidades de seguridad de la coalición encabezada por Estados Unidos a las fuerzas de seguridad afganas.

La red Haqqani tiene lazos con el Talibán y al-Qaida, y se ha erigido como una de las mayores amenazas para la estabilidad en Afganistán.

Crocker dijo que es interés de largo plazo de Pakistán, Afganistán y la comunidad internacional poner al grupo extremista bajo control, así como otros milicianos que controlan bastiones fronterizos en Pakistán.

El ataque insurgente que duró 20 horas en el corazón de la capital afgana terminó con todos los atacantes muertos, después de una última andanada de disparos desde un helicóptero, mientras la policía local lograba eliminar a los pocos atacantes que quedaban en el edificio a medio construir cerca de los complejos de la embajada de Estados Unidos y de la OTAN.

"El ataque terrorista en Kabul ha terminado", dijo en una declaración el Ministerio del Interior.

El audaz ataque que comenzó el martes dejó siete afganos muertos, entre ellos cuatro policías y tres civiles, y suscitó nuevas dudas sobre la capacidad de las autoridades afganas de asegurar su propia nación conforme las tropas estadounidenses y de otros países emprenden la retirada. Ningún miembro del personal de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) ni de la embajada estadounidense resultó herido en el ataque.

Dos de tres de los atacantes había resistido durante la noche pero fueron eliminados en la mañana por fuerzas afganas, dijo Hashmat Stanekzai, portavoz del jefe de la policía de Kabul.

En total, fueron seis los atacantes que habían ocupado un edificio de 11 pisos a medio construir situado en una de los principales círculos de tráfico en la capital afgana, indicó. Previamente los funcionarios policiales había dicho que creían que eran sólo cuatro los atacantes los que continuaban en el interior de la estructura.

Indicó que las fuerzas de seguridad afganas subieron al techo del edificio después de un lento operativo de despeje que se extendió hasta la mañana del miércoles.

Por lo menos otro funcionario policial murió el martes en un ataque al oeste de Kabul mientras atacantes suicidas trataban de provocar explosiones en varios vecindarios, aumentando el balance de muertos a ocho en los ataques coordinados por toda la capital.

"Las condiciones en Kabul han vuelto a la normalidad y todos nuestros compatriotas pueden dedicarse a sus actividades cotidianas sin preocupaciones", dijo el Ministerio del Interior.

Es la primera vez que los insurgentes organizan un ataque tan complejo contra múltiples objetivos en varios puntos de la capital afgana. La aparente capacidad de los milicianos de atacar a voluntad en la parte más resguardada de Kabul también deja entrever que tendrían colaboración de miembros infiltrados dentro de las fuerzas de seguridad afgana.

Los talibanes se adjudicaron la responsabilidad del ataque, aunque el subjefe de la policía dijo que pensaba que el ataque había sido perpetrado por la red Haqqani.

De acuerdo con afganos y otros oficiales, el ataque comenzó el martes a mediodía cuando un vehículo con insurgentes fue detenido en un puesto de control en la plaza Abdul Haq, a unos 275 metros (300 yardas) de la embajada estadounidense. Algunos de los militantes aparentemente detonaron sus chalecos suicidas cuando abandonaban el vehículo. Otros pudieron ser vistos entrar al edificio parcialmente construido, que utilizaron como base para su ataque.

Explosiones y disparos sacudieron al vecindario durante horas mientras los insurgentes lanzaban cohetes desde la construcción.

Al mismo tiempo, hubo una serie de explosiones alrededor del área Wazir Akbar Khan que está también cerca de la embajada de Estados Unidos y es sede de varias misiones extranjeras.

Parecía probable que la artillería o fue almacenada desde antes dentro del edificio vacío y sin terminar o algunos insurgentes entraron primero con suministros de armas y municiones.

No estaba claro cuántas armas tenían los insurgentes. Un testigo dijo que estaban equipados con armas automáticas, granadas impulsadas con cohetes y posiblemente un mortero. También tenían un cañón sin retroceso de 82 milímetros, una poderosa arma de artillería que normalmente dispara granadas diseñadas para destruir tanques, un arma de ancho calibre y difícil de transportar.

Más tarde la policía encontró una camioneta Toyota Townace en el estacionamiento subterráneo principal que estaba cargado con explosivos que posiblemente sería utilizado para transportar armas y municiones. Los oficiales también encontraron burkas _la túnica utilizada por muchas afganas en público para cubrirse el rostro y el cuerpo_ dentro del vehículo. La policía informó que los atacantes posiblemente los utilizaron como disfraces para poder pasar los puestos de control.

Un reportero de The Associated Press que pudo ingresar al edificio tras los enfrentamientos vio los cadáveres de dos de los atacantes: hombres jóvenes con barba que vestían túnicas tradicionales y pantalones de algodón, en un área adyacente a la boca de una escalera que subía al octavo piso.

También se podían ver perforaciones en casi cada piso de la estructura de concreto. Casi hasta lo alto del edificio, en el 10mo piso, había otros cuatro cadáveres ensangrentados en una habitación con vista abierta hacia los complejos de la embajada estadounidense y la OTAN, además de edificios cercanos del gobierno afgano.

En la mañana del martes, otros tres insurgentes intentaron un ataque suicida en Kabul, pero fueron asesinados.

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