Arzobispo exige investigar desaparición de Héctor Gallego

Panamá (EFE).- El arzobispo de Panamá, José Domingo Ulloa, exigió hoy la investigación "a fondo" de la desaparición del sacerdote colombiano Héctor Gallego, perpetrada por los militares el 9 de junio de 1971, en el marco de la celebración de la 40 Cita Eucarística.

Ulloa, durante su homilía ante miles de católicos que colmaron el coliseo "Arena Roberto Durán" de la capital panameña, exclamó que "hace falta un poco de buena voluntad" para esclarecer quién ordenó y quién asesinó al sacerdote y dónde está su cuerpo, lo que permanece en el misterio pese al proceso judicial de los años 90.

El prelado reconoció los esfuerzos de las autoridades, pero advirtió que "no ha sido suficiente" para "revelar la verdad" sobre esta desaparición, uno de los 110 casos incluidos por la Comisión de la Verdad que en 2004 publicó un informe sobre los crímenes de la dictadura panameña (1968-1989).

La Procuraduría sólo ha abierto 47 expedientes desde entonces y entre los restos óseos hallados en enterramientos descubiertos en antiguos cuarteles militares posteriormente no se han identificado los del cura.

"Héctor Gallego es un remordimiento de conciencia para todos los panameños, no lo podemos olvidar, no lo vamos a olvidar", afirmó el arzobispo Ulloa.

Gallego era un cura colombiano que evangelizaba y enseñaba cooperativismo a campesinos pobres de la provincia central de Veraguas cuando el 9 de junio de 1971 fue secuestrado por miembros de la entonces Guardia Nacional dirigida por el general y gobernante de facto Omar Torrijos (fallecido en 1981), según los testimonios.

En diciembre de 1989 se restauró la democracia en Panamá, gracias a una invasión estadounidense que puso fin a la dictadura y capturó al general Manuel Antonio Noriega.

Ya en 1993, un tribunal condenó a 15 años de cárcel por la desaparición del sacerdote al ex coronel Nivaldo Madriñán, al ex capitán Melbourne Constantino Walker Nevans y al ex teniente Eugenio Nelson Magallón Romero (prófugo).

Gallego, según dijo en su momento el entonces fiscal auxiliar Carlos Herrera, se ganó la enemistad de los terratenientes de Santa Fe de Veraguas, zona central del país, y de los militares, tras organizar cooperativas para los campesinos pobres.

También se ganó enemigos entre la clase económica poderosa al arengar, desde el púlpito, a los pobres e indígenas para que exigieran el respeto a sus derechos legales y constitucionales y para que denunciaran la explotación de los terratenientes.

Gallego llegó a Panamá, donde vivió durante casi cuatro años, como sacerdote el 13 de agosto de 1967 y celebró su primera misa el día 20 de ese mismo mes en la iglesia de San Francisco de la Montaña, en Veraguas, 300 kilómetros al oeste de la capital.

Ulloa pidió "hacer memoria" para aclarar la verdad por el "clamor de justicia existente y el papel en la historia panameña" que jugó el sacerdote colombiano.

En 1988 un ex funcionario estadounidense dijo al diario The New York Times que en la muerte de Gallego participó el ex general Noriega, hoy preso en Francia, a la espera de un juicio por lavado de dinero, a donde fue deportado tras cumplir 17 años de cárcel por narcotráfico en Estados Unidos.

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