Falta de indignación de panameños estruje el alma, afirma escritora Britton

Conocida por no tener reparos en expresar lo que piensa y estar al tanto de lo que acontece en Panamá, la laureada escritora Rosa María Britton confiesa que le "estruje el alma" la falta de indignación de los panameños ante los acuciantes problemas que amenazan el desarrollo del país.

Ganadora múltiple del Premio Nacional de Literatura Ricardo Miró en teatro, novela y cuento; doctora en medicina con especialidad en ginecobstetricia y cáncer, y como tal, forjadora del Instituto Oncológico Nacional que dirigió por más de 20 años, Britton (1936) no siente temor de preguntarse, entonces, "qué país tenemos, qué somos" en una entrevista con Efe.

A la autora de "Tocino del cielo" (2015, Penguin Random House), su más reciente novela, le "duele" que en Panamá "se esté en una situación tan terrible, en la que más importante es darle 100 millones de dólares a los partidos políticos (de financiación pública), cuando el presupuesto de la Secretaría de Ciencia y Tecnología (Senacyt) lo han reducido", y "nadie protesta".

Esta financiación pública a los partidos políticos es uno de los polémicos artículos de un paquete de reformas al Código Electoral que se discute en la Asamblea Nacional (AN-Parlamento).

"Cómo vamos a progresar si aquí no hay científicos, si no tenemos lo mejor para los estudiantes. Sé lo que ocurrirá cuando apliquemos a la prueba internacional PISA (Programa para la Evaluación Internacional de los Estudiantes), vamos a quedar otra vez en penúltimo lugar", expresó.

Panamá, que desistió de participar en la prueba PISA en los años 2012 y 2015, lo volverá a hacer en 2018 pero los resultados no se conocerán hasta 2020, según anunció el Ministerio de Educación (Meduca).

Pero los panameños, observó, metidos en su idiosincrasia de "fiesta y guaro (licor)", no se ocupan del problema de la educación ni de otros asuntos que aquejan al país.

Entre otras cosas, detalló, no se preocupan del alto índice de embarazos adolescentes que en enero pasado totalizaron 976 con uno cada 45 minutos.

Tampoco del segundo lugar de Panamá en consumo de alcohol en Centroamérica con una ingestión anual estimada de 11,2 litros en hombres y 4,7 en mujeres; ni del desorden alimenticio que está causando diabetes e hipertensión por la obesidad.

Todavía más, agrega, los panameños descuidan su trabajo por estar en la farra (fiesta) mientras que una "invasión" de extranjeros, venezolanos y españoles, calificados y con buena formación están copando plazas de trabajo que los nacionales dejan escapar.

"A mí se me estruje el alma cuando me dicen que la idiosincrasia del panameño es eso, la fiesta, la borrachera", afirmó.

Es esta falta de reacción lo que más ocupa la atención de Britton, por lo que no titubea en afirmar que en Panamá "no pasa nada, aquí nosotros no nos indignamos por nada".

Confiesa que se siente burlada porque no se proteste contra los corruptos en las calles, no se exija condenas para exfuncionarios del Gobierno de Ricardo Martinelli (2009-2014) investigados por corrupción junto a este.

Martinelli salió de Panamá en enero de 2015, se encuentra en EE.UU., y el Supremo ordenó en diciembre pasado su detención provisional por un caso de escuchas ilegales, una de las seis causas penales que tiene abiertas en la máxima corte por supuesta corrupción.

La escritora también critica que los panameños no apremien al gobernante del país, Juan Carlos Varela, para que "pise el acelerador" de su gestión, se preocupe por la justicia y cumpla con la Constituyente que prometió.

Britton espetó sin ningún reparo que Varela, conocido por su marcada vocación religiosa, le ha "defraudado" por su tendencia a "demorarlo todo" y por su actitud confesional.

A su juicio, el mandatario tiene "bien merecido" el apodo de "tortugón, porque todo lo piensa y lo contra-piensa entre rezo y rezo".

"El presidente Varela a mí me ha defraudado, a mí no me importa que le guste rezar todos los días, ese es su derecho, pero no trates de meterme a Dios en jeringa, a todos los panameños. Lo siento, soy católica pero a mí no me gusta que me metan la religión en jeringa, no me gusta", expresó.

Le decepciona también la indiferencia de los panameños ante la impunidad y la "corrupción rampante".

"Aquí tenemos una impunidad absoluta en todos los niveles, y digo sí una cosa: me da la impresión de que todos van a salir libres y no va a pasar nada, todos, incluyendo el Martinelli loco que está allá en Miami hablando locuras. Este es el rumbo que tiene este país, lo siento", remarcó.

Por todo esto, Britton aseveró: "Soy la indignada número uno de Panamá, puedes decirlo".

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