Familiar de desaparecido lamenta extradición de Noriega

PANAMA ( AP). La extradición desde Estados Unidos a Francia de Manuel Noriega esfumó la esperanza de algunos familiares de desaparecidos durante el pasado régimen militar que deseaban que el ex dictador viniese a enfrentar la justicia panameña.

Ese es el caso de Patria Portugal, quien exige justicia por la desaparición de su padre en 1970 y cuyo caso va a juicio el 7 de julio, teniendo entre los ocho acusados al ex general Noriega.

" Yo como hija de un desaparecido de la dictadura... creo que lo acertado hubiese sido que mandaran a Noriega a su país a enfrentar sus cargos, a dar la cara a la justicia, a la sociedad panameña por todos los crímenes que ocurrieron durante su mandato", dijo Portugal el martes en una entrevista telefónica con The Associated Press.

La extradición de Noriega a Francia para que enfrente cargos por presunto lavado de 3 millones de dólares del narcotráfico suscitó reacciones diversas entre los que aprueban y rechazan la medida, aunque en un país que ya parece importarle poco o nada el destino del ex hombre fuerte a dos décadas de su derrumbe.

Algunos opositores de Noriega señalaron que no pierden la esperanza de verlo detrás de las rejas panameñas, aunque otros consideraron correcta la decisión de que enviarlo a la justicia francesa.

" No le guardo rencor, pero hizo mucho daño en Panamá y uno de mis deseos antes de morir es ver a Noriega juzgado objetiva y decentemente en Panamá", expresó a la prensa local Guillermo Ford, quien fue vicepresidente del gobierno surgido tras la invasión de Estados Unidos que expulsó del poder a Noriega, el 20 de diciembre de 1989.

Ford ganó notoriedad en la campaña política de 1989 cuando adeptos a Noriega le dieron una paliza en un acto dejándole ensangrentado el rostro y su ropa.

Para los familiares, antiguos amigos y abogados de Noriega la medida correcta era que Washington lo hubiese enviado a Panamá. Coinciden en que los gobernantes panameños no fueron firmes en reclamar su extradición mediante convenios internacionales.

Una de las tres hijas de Noriega, Sandra, dijo el lunes que su padre quería retornar para enfrentar la justicia panameña y lamentó que el actual gobierno de Ricardo Martinelli no hiciera nada para detener la extradición a Francia.

Noriega, quien asumió el control de las fuerzas armadas panameñas dos años después de la muerte en un accidente aéreo del general y entonces hombre fuerte Omar Torrijos en 1981, ha sido condenado en ausencia en al menos tres casos de homicidios, así como en otros por cargos de malversación y corrupción.

Sus propiedades, incluyendo casas y fincas, fueron confiscadas y algunas de ellas lucen actualmente abandonadas.

Dos décadas después de la acción militar estadounidense que derrumbó el régimen de Noriega, este país de algo más de tres millones de habitantes casi ni habla de ese periodo castrense y la cara de Panamá ha cambiado mucho desde entonces, con el canal bien manejado por los panameños sin la presencia de Estados Unidos y con numerosos rascacielos levantados en los últimos años.

Pero las heridas y los malos recuerdos del régimen militar, que inició con Torrijos en octubre de 1968 y terminó con el fin de Noriega en 1989, están vivos en familias de panameños que sufrieron torturas, exilios, reprimendas o que fueron asesinados en ese periodo.

"Nosotros perdemos las esperanzas (de hacer justicia) con esto (la extradición de Noriega)", subrayó Portugal. " Además, esa fue una época muy difícil donde todavía hay secretos, que él (Noriega) hubiese podido revelar".

" Manuel Noriega no fue el único que cometió esos crímenes. Aquí hubo gente que se enriqueció con él, que van a quedar impunes también", agregó Portugal, quien tenía seis años cuando su padre Heliodoro Portugal, un opositor al golpe militar de 1968, fue capturado y desaparecido posteriormente.

" Yo quería que Noriega viniera y dijera la verdad y que se le condenara", reiteró. " Yo no sé que es más importante para alguna gente: si un lavado de dinero o encarar la justicia por crímenes de lesa humanidad que están impunes".

Portugal, de 46 años, cuenta que su padre desapareció en momentos en que Torrijos era el hombre fuerte y Noriega su estrecho colaborador y jefe del organismo de inteligencia.

Los restos del opositor fueron desenterrados en un antiguo cuartel en la periferia de la capital en el 2000, y nueve años después el entonces gobierno de Martín Torrijos aceptó la responsabilidad del estado en ese caso, aunque sin pedir perdón públicamente, se quejó Portugal.

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