Financiación de programas medioambientales en debate

PANAMÁ (AFP). Un punto muerto en las conferencias sobre el clima mundial está proyectando una sombra sobre la financiación de energía limpia en el mundo desarrollado, con dudas crecientes sobre un programa que ha financiado miles de millones de dólares en proyectos.

En las negociaciones que lleva a cabo la ONU en Panamá, que han implicado a alrededor de 200 naciones, se está luchando por conseguir un marco para después de 2012, cuando vencen, según el Protocolo de Kioto, los compromisos de los países ricos para disminuir las emisiones de carbono culpables del cambio climático.

Una aspecto destacado de Kioto es el Clean Development Mechanism (Mecanismo de desarrollo limpio, o CDM como se le conoce en la jerga de las negociaciones) que permita a a los países completar sus obligaciones financiando proyectos beneficiosos para el medio ambiente en los países en vías de desarrollo.

La Unión Europea ha apoyado una nueva ronda de los compromisos de Kioto después de 2012 para evitar cualquier vacío, pero otras grandes economías se han negado. Para reforzar la presión, los países en vías de desarrollo han advertido que no apoyarán ninguna continuación del CDM sin más compromisos de las naciones ricas.

"Mi presentimiento es que sin un segundo periodo de compromiso, no hay futuro para el CDM en este momento", dijo Naoyuki Yamagishi, quien está siguiendo el tema para el grupo ecologista WWF.

Martin Hession, el director de la mesa ejecutiva del CDM, agradeció el endurecimiento de las posiciones durante las charlas pero dijo que el proyecto tiene un mandato en vigor desde el Protocolo de Kioto que no finaliza en 2012.

Hession argumentó que el CDM -que predice que sus proyectos reducirán el equivalente a 2.700 millones de toneladas de carbono para el final de 2012- ha realizado una "contribución masiva", tanto a la mitigación del cambio climático como al desarrollo sostenible.

"Para mí, el impacto es claramente abrumador", confesó a la AFP en Ciudad de Panamá, donde se está llevando a cabo la Convención sobre el marco contra el cambio climático.

"Lo que el mercado quiere ver es un sentido claro de la dirección que estamos tomando sobre la mitigación", afirmó.

El Banco Mundial ha instado también a una mayor claridad. En un estudio reciente, advirtió que miles de millones de dólares de la futura inversión privada estaban en riesgo y dijo que las dudas sobre la futura acción sobre el clima -junto con la persistencia del mal estado de las economías- han frenado ya los proyectos de emisiones con bajo contenido de carbono.

El año pasado, las transacciones en el mercado de CDM se estancaron y sumaron 1.500 millones de dólares, una cifra menor a la de 2005, cuando el Protocolo de Kioto entró en vigor, tal y como afirma un estudio del Banco Mundial.

El CDM ha probado igualmente su atractivo para los inversores, particularmente en Europa, creando una nueva unidad -de Reducción de Emisiones de Carbono- que puede ser considerada como colateral pero que no está sujeta a variaciones como las del valor de las monedas.

Sin embargo, el CDM es un asunto controvertido entre los grupos ecologistas. Algunos elogian el sistema en general, diciendo que ha propiciado un salto en la inversión de las emisiones bajas en carbono en los países en vías de desarrollo.

Pero otros grupos verdes rechazan la filosofía que se esconde tras el CDM, argumentando que subvenciona una inversión en energía sucia compensándola con créditos para proyectos en países lejanos que, finalmente, pueden haber sido construidos en cualquier parte.

Algunos legisladores, en privado, están de acuerdo con ello. Un diplomático estadounidense, según un cable revelado por la web WikiLeaks, dijo que ejecutivos en India reconocieron que continuarían con los proyectos aunque fuera sin los beneficios del CDM.

Los datos oficiales muestran que casi la mitad de los proyectos están en China, el más grande emisor del mundo, y que, en comparación, muy pocos están en otros países más pobres del planeta.

El papel de China en el tema de la energía limpia ha sido particularmente controvertido en Estados Unidos, donde varios legisladores son escépticos sobre el cambio climático y cuestionan cualquier iniciativa que vaya a subvencionar proyectos en un país competidor.

Estados Unidos rechazó el Protocolo de Kioto, aunque California -el Estado más grande del país, que sigue su propio programa de reducción de emisiones- está en conversaciones con la mesa del CDM.

Añadido a esta controversia, los observadores de las conferencias han descrito cómo Japón, con el apoyo de India, ha presionado en la capital panameña para que el CDM se expanda y cubra los proyectos de energía nuclear.

Yamagishi, de la organización WWF, comentó que la presión de Japón sobre las exportaciones nucleares es anterior a la crisis de Fukushima que se desató tras el tsunami del 11 de marzo, y que los negociadores seguramente no han reconsiderado sus posiciones desde entonces.

Pese a las críticas del CDM, Yamagishi dijo que resulta clave no caer en un sistema de acuerdos bilaterales para financiar los programas medioambientales que carezcan de una supervisión. "Definitivamente preferimos un sistema multinacional porque tiene reglas", dijo Yamigishi.

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