Noriega: Un aliado de EU que se volvió enemigo

CIUDAD DE PANAMA ( AP). El ex hombre fuerte panameño Manuel Noriega pasó de ser el hombre de Washington en América Latina al blanco de una invasión en 1989 debido a sus profundos vínculos con los narcotraficantes colombianos.

Noriega, de 76 años, nació en la capital panameña y se crió en el seno de una familia adoptiva. En su juventud, mintió sobre su edad para ganar una beca a un colegio militar en Perú.

En 1962, ingresó a la fuerza conjunta policial y militar panameña y fue ascendiendo hasta convertirse en su comandante en jefe bajo la tutela del general Omar Torrijos, quien reemplazó el cuadro de oficiales proveniente de la elite social por una nueva generación que venía de las clases bajas.

Torrijos, quien tomó el poder mediante un golpe de estado en 1968, nombró a Noriega jefe de inteligencia. Noriega creó un archivo de personalidades destacadas panameñas y desarrolló vínculos estrechos con agencias de inteligencia estadounidenses. Torrijos también le dio jurisdicción sobre la inmigración y la aduana, que ayudaban a financiar a las fuerzas militares.

Tras la muerte de Torrijos en un accidente de aviación jamás esclarecido en 1981, Noriega tomó el poder. Hombre menudo, con la cara picada de viruelas, Noriega carecía por completo del carisma de su mentor difunto.

Noriega cultivaba una imagen de hombre del pueblo y hablaba con frecuencia de sus orígenes humildes. Su sueldo oficial era de 60,000 dólares anuales, pero presuntamente recibía ingresos de la droga, licoreras, servicios marítimos, bancos, casinos, diarios, una televisora y emisoras de radio.

No toleraba la oposición y clausuraba medios de prensa privados durante meses por presuntas infracciones, desde insultos personales hasta incitación al desacato.

Durante mucho tiempo, como agente de Estados Unidos, sirvió de contacto clandestino con el gobierno cubano, confiscó cargamentos de drogas, denunció lavado de dinero en bancos panameños así como actividades terroristas y guerrilleras. Durante su juicio, un coronel de la fuerza aérea estadounidense dijo que Noriega era " la mejor fuente de información que tenía Estados Unidos en América Latina".

Sin embargo, Washington empezó a tomar distancia de Noriega cuando el cuerpo decapitado de un opositor, Hugo Spadafora, apareció en un talego del correo estadounidense en Costa Rica en 1985 y sus vínculos con el cártel de Medellín salieron a la luz.

Tres años después, un jurado de instrucción en Estados Unidos presentó cargos por narcotráfico en su contra.

El presidente George H.W. Bush envió fuerzas a invadir Panamá en 1988 y Noriega buscó refugio en la nunciatura apostólica. Se entregó unos días después y fue extraditado a Miami, donde una corte federal lo condenó a 40 años de prisión por narcotráfico y lavado de dinero.

Clasificado como prisionero de guerra, Noriega estaba alojado en una suite en la cárcel con televisión y gimnasio. Su sentencia fue reducida a 30 años y debía quedar en libertad por buena conducta en 2007.

Sin embargo, Estados Unidos concedió su extradición a Francia, que lo acusa de lavar millones de dólares a través de tres bancos franceses e invertir fondos de la droga en tres lujosos apartamentos en París.

Arribó a París el martes y el juicio podría comenzar en dos meses.

Panamá a su vez lo condenó en ausencia a 60 años de prisión por asesinato, fraude y corrupción.

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