Obra de sacerdote español perdura en los campos panameños

Atalaya, PANAMÁ (EFE). La obra educativa de un humilde sacerdote del sureste de España, Juan José Cánovas, perdura 50 años después de su inicio en el distrito de Atalaya, en el centro de Panamá, donde más de 3,000 jóvenes han podido salir de la pobreza extrema gracias a su formación en ciencias agropecuarias.

Se trata del Instituto Agropecuario Jesús Nazareno de Atalaya, fundado en 1961 por este cura llegado a Panamá accidentalmente en 1910, cuando contaba con 30 años, pues su destino original era Colombia.

Al país suramericano no pudo viajar por una epidemia de fiebre amarilla, por lo que desembarcó en el puerto panameño de Colón (Caribe), recordó a Efe el rector y exalumno del centro educativo, Edison Vallejos.

Vallejos, de la orden religiosa de los Cruzados de San Juan Evangelista, preside a partir de este viernes las celebraciones por el medio siglo de funcionamiento del centro agropecuario, un colegio particular al servicio de los más humildes de Panamá, cuyo prestigio ha cruzado fronteras y soportado tormentas y escándalos.

Cuenta en sus Memorias de Atalaya el ya fallecido sacerdote holandés José Schmiehuizen, que la orden de los Cruzados acompañó al cura Cánovas desde la inauguración oficial del orfelinato, el 17 de junio de 1961, al que transformaron en un colegio agrícola elemental y que ahora ofrece un bachillerato en ciencias agropecuarias.

Los Cruzados buscaban en esa época salir de República Dominicana, donde tenían un colegio en Dajabon, cerca de la frontera con Haití, por la persecución del dictador Rafael Leonidas Trujillo.

Cuando Schmiehuizen llegó a Panamá, el cura Cánovas llevaba cuarenta años como párroco de la Basílica Menor San Miguel Árcangel de Atalaya, entonces un poblado rural de unas pocas viviendas que, según el historiador Ernesto Castillero, fue fundado por el dominico Fray Pedro Gaspar Rodríguez de Valderas en 1621.

Este pueblo es la cuna de la más grande devoción católica panameña, la del Jesús Nazareno, cuya imagen doliente se venera desde esa época, de acuerdo al historiador Castillero.

Atalaya dista 240 kilómetros al oeste de Ciudad de Panamá y actualmente tiene la categoría de distrito de la provincia central de Veraguas, con más de 10,000 habitantes, según datos oficiales.

Para hacer realidad su sueño de abrir el orfanato y con 500 dólares en la mano, el sacerdote español compró, a 500 metros de la basílica, diez hectáreas de terreno al entonces diputado Absalón Pinzón, "quien lo había adquirido de unos chinos que tuvieron que abandonar el país", refiere el holandés.

Cánovas vivió 50 años en Atalaya como su cura párroco, en dos ocasiones intentaron expulsarlo del pueblo sus adversarios y en otras él se retiró a Montijo, una comunidad cercana, a lomo de caballo, cuando los atalayeros no le hacían caso, resume Schmiehuizen, quien también sufriría esas amargas experiencias durante sus 40 años al frente de la basílica y el colegio.

El español murió en su natal Totana el 28 de noviembre de 1964, a los 84 años, siendo monseñor y camarero secreto del Papa, además de haber recibido en vida la Orden Vasco Núñez de Balboa, la máxima condecoración panameña, según el escrito El Nazareno de Atalaya, publicado en 1965 por el sacerdote Carlos Pérez Herrera.

Su última voluntad fue reposar en Atalaya, por eso su tumba está en la basílica a los pies del altar del Nazareno, cuya casi cuadragésima centenaria devoción se encargó de difundir con celo al punto que, para su fiesta en el Primer Domingo de Cuaresma, ahora congrega al menos 300,000 peregrinos, declaró a Efe el educador jubilado y joyero de Atalaya, Pedro Zevallos.

La primera promoción del Instituto Agropecuario se graduó con 2 estudiantes en 1966, al año siguiente aumentaron a 28 y este 2011 son 36 los candidatos a recibir su diploma de bachiller agropecuario, para un total de unos 3,000 egresados, detalló el religioso Vallejos.

La educación integral de cada estudiante internos cuesta unos 300 dólares mensuales, pero casi ninguno paga nada, por lo que subsisten con donaciones de Holanda, un aporte del Gobierno panameño de 80,000 dólares anuales, que se consumen en el pago de 30 educadores, y con el apoyo de la colecta en la basílica.

Vive la adrenalina de la 7ma temporada


Tu emisora... Parte de tu vida

Reportero Ciudadano: Envía las fotos y videos AQUÍ

Recibe todos los días en tu mail los titulares más importantes