Panamá: se registra otro fallecido por jarabe contaminado

PANAMA (AP). Un hombre de 66 años falleció por complicaciones causadas por la ingesta de un jarabe contaminado y se convirtió en la nueva víctima del sonado caso de envenenamiento masivo que estremece el sistema de salud pública de este país desde octubre de 2006.

El deceso de Delfín Mojica se registró el fin de semana en un hospital de la provincia de Chiriquí, en la frontera con Costa Rica, confirmó el martes a la AP el presidente del Comité de Familiares de Pacientes por el Derecho a la Salud y la Vida, Gabriel Pascual.

El procurador encargado José Dimas Guevara, quien investigó el caso del envenenamiento masivo con jarabes contaminados con el químico tóxico dietilenglicol, dijo a la AP que fue informado sobre la muerte de Mojica.

Con ese nuevo fallecimiento se incrementan a 171 los muertos reconocidos por las autoridades desde que la crisis de salud estalló hace cinco años.

La confirmación de ese deceso coincide con una vigilia qu e realizan el martes en distintos puntos del país, incluyendo la capital panameña, familiares de las víctimas y sobrevivientes del envenenamiento masivo, con el fin de demandar atención médica expedita, justicia y un resarcimiento económico.

Pascual consideró que los fallecimientos ocurren "por la falta de una política de seguimiento médico riguroso por parte de la Caja de Seguro Social hacia los pacientes" que consumieron los jarabes contaminados.

El dirigente, quien asegura que perdió a su abuela y padre al ingerir los fármacos con el químico industrial, estima que se han registrado más de 8,200 muertos por el caso desde 2006 en todo el país.

Guevara explicó que en principio se recibieron alrededor de 800 denuncias de personas afectadas entre víctimas y sobrevivientes, pero el número se fuer incrementando hasta llegar a unas 2,195, algunas de las cuales están en trámite.

La historia se remonta cuando la Caja de Seguro Social (CSS) licitó a la empresa panameña Medicom S.A. la compra de glicerina para elaborar un jarabe. Según las investigaciones, la empresa panameña adquirió el principio activo a la española Rasfer, que su vez la obtuvo de una compañía de China.

La sustancia que llegó a Panamá no era glicerina para consumo humano sino un tipo industrial que contenía dietilenglicol. Con ese material, se elaboraron y distribuyeron jarabes para la tos y un antialérgico, así como dos lociones para la piel, que provocaron un envenenamiento de la población.

El medicamento provocó a los afectados un síndrome que les hizo colapsar los riñones.

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