Protestas contra nuevo código minero persisten en Panamá

Panamá (EFE). Ni la convención política del Partido Panameñista, de la coalición de gobierno, se libró de las protestas de los indígenas que se oponen a un nuevo código minero, obligando a su líder, el vicepresidente panameño, Juan Carlos Varela, a atenderlos en medio de su reunión partidista.

Varela recibió a una delegación de los indígenas que llegó hasta las puertas del gimnasio donde 973 de sus 1,259 dirigentes nacionales discutían las reformas al estatuto del Partido Panameñista, en la provincia occidental de Chiriquí.

El vicepresidente y también canciller panameño les pidió a los líderes indígenas "tolerancia" y dialogar en privado, mientras uno de los dirigentes de los aborígenes le respondió que su interés era que llegue a las más altas autoridades su reclamo de anular la posibilidad de explotación minera a cielo abierto.

Luego de la reunión informal, según mostró la televisión local, la convención continuó sin incidentes y en ella se aprobaron por amplia mayoría reformas a los estatutos del partido propuestas por Varela, lo que consolida su liderazgo de cara a su plan de ser el candidato presidencial de la alianza de gobierno para 2014.

El vicepresidente y presidente del Partido Panameñista, Juan Carlos Varela, pidió cerrar filas a los convencionales de cara a las próximas elecciones.

El vocero del panameñismo, Eduardo Camacho, se quejó que los representantes del Tribunal Electoral no se anticiparan a la acción de los varios cientos de indígenas que protestaban con pancartas y quemaron muñecos alusivos a Varela y al presidente del país, Ricardo Martinelli, aunque no se produjeron más incidentes.

Esta manifestación se suma a la marcha pacífica que indígenas y ambientalistas realizaron el sábado en la ciudad de David, capital de Chiriquí, en rechazo al nuevo Código Minero, y a la vigilia que otra delegación de la etnia Ngäbe Buglé sostuvo durante el fin de semana en los predios de la Asamblea Nacional, en la capital panameña.

Otra manifestación de rechazo se celebró en la Isla Colón, en la provincia caribeña de Bocas del Toro, con participación de extranjeros.

Además, este domingo cientos de panameños, convocados por los grupos ambientalistas, realizaron una marcha en contra de la reforma minera y por el respeto a la calidad de vida a lo largo de la avenida costanera de la ciudad de Panamá.

El martes pasado, luego de una marcha que realizaron en el Cruce de San Félix, en el oriente chiricano, los Ngäbe Buglé le dieron plazo hasta el jueves al Gobierno para que anule la reforma minera, mientras Martinelli ha dicho que la mantendrá.

Más de 70 organizaciones ambientalistas panameñas e internacionales le han pedido al gobierno dialogar para cambiar la reforma porque, advierten, la minería a cielo abierto en un país de clima tropical y lluvioso como Panamá tendrá efectos adversos graves.

Además, los grupos indígenas, ambientalistas y la oposición política la rechazan porque permite la participación de estados extranjeros en la explotación minera a través de sociedades anónimas.

El gobierno se defiende diciendo que realizó amplias consultas antes de aprobar la reforma y que la misma mejora las regalías, cánones y garantías ambientales para la explotación minera, pero, no obstante, ha anunciado que no permitirá la extracción de minerales en los territorios indígenas.

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