Administrador de la ACP espera que GUPC firme acuerdo de ampliación

El administrador del Canal de Panamá, Jorge Luis Quijano, expresó hoy en una entrevista con Efe su deseo de que el principal contratista de la ampliación de la vía interoceánica firme cuanto antes los acuerdos alcanzados este año para finalizar la obra en 2015.

Quijano consideró que la ampliación del canal puede ser operativa en el primer trimestre de 2016, aunque señaló que aún quedan muchos obstáculos y retos, entre ellos convertir "en variación al contrato" los acuerdos alcanzados en el conflicto con el principal contratista de la obra por el que quedó paralizada este año cerca de un mes.

"Espero que ellos cumplan", dijo en referencia al consorcio internacional Grupo Unidos por el Canal (GUPC), y advirtió de que "el Canal de Panamá no espera que le regalen nada, pero tampoco va a regalar nada".

"Nosotros estamos haciendo todo el esfuerzo de nuestra parte para concluir todo ese proceso que se negoció, que se pactó, pero que se tiene que convertir en un acuerdo dentro del contrato para poder seguir adelante de una manera más estructurada hasta el final de la obra", explicó Quijano.

"Tenemos que dar ese último paso que esperábamos terminar el 31 de este mes, que es convertir el acuerdo en una variación al contrato, y esa es la parte que aún no hemos logrado completar", precisó.

El titular de la Administración del Canal adelantó que con ese motivo se reunirá este viernes con Manuel Manrique, presidente de la constructora española Sacyr, que integra GUPC junto a la italiana Impregilo, la belga Jan de Nul y la panameña CUSA.

"Porque ya tenemos que concluir esto -invocó-, tenemos desde abril, mayo, junio, y todo julio, cuatro meses, desde que teníamos el documento del acuerdo para ponerlo como un contrato de las dos partes", consideró el administrador de la ACP

Según Quijano, el problema es que no cree que "sea el momento de tratar de meter algunas cosas que se han quedado por fuera" de lo que era el acuerdo base.

"Yo se lo he dicho muy claro a las cuatro empresas que forman el consorcio, que el Canal de Panamá no espera que le regalen nada pero tampoco el Canal de Panamá va a regalar nada", subrayó.

"Ellos van a tener que justificar cada dólar de sus reclamos que esperan recibir tanto en el mérito como en el monto", agregó.

Quijano recordó que en el proceso de licitación para las obras de ampliación del canal en 2007 "dimos 14 meses para que llegaran a hacer todas las pruebas o exploraciones y 15 millones de dólares para repartir entre las dos empresas que perdieran de las tres que se presentaron".

"Lo ideal -según él- hubiese sido que hicieran las exploraciones geológicas que tenían que hacer".

"Nosotros no garantizamos en el contrato la calidad del basalto y la verdad, además, es que todo el material basáltico se ha usado", aseguró para explicar que en realidad no han existido problemas geológicos.

"A nadie se le forzó -consideró, además- para que pusieran una propuesta económica determinada, y si pensaban que había mucho riesgo podrían haber puesto una propuesta mucho mas alta".

"Pero si tenían -según él- la esperanza de que al poner un precio más bajo el Canal de Panamá le iba a conceder adendas, o variaciones al contrato, se encontraron con la situación de que nosotros habíamos estudiado tanto este proyecto que sabíamos exactamente lo que se necesitaba".

Quijano recordó al respecto que la ACP comenzó en 1998 a estudiar el proyecto de ampliación de la vía interoceánica y llegó a invertir 45 millones de dólares en estudios de viabilidad.

Y precisó que calcularon que el precio de la ampliación era aproximadamente el mismo de la propuesta con que GUPC se adjudicó la obra, unos 3.200 millones de dólares.

El proyecto de GUPC, además, tenía la ventaja de que proponían esclusas rodantes y no mediante bisagras, como las que actualmente funcionan en el Canal de Panamá, explicó Quijano, quien lleva más de 30 años trabajando como ingeniero en la ACP.

La ampliación del Canal de Panamá quedó paralizada este año después de que GUPC declarase su falta de liquidez para afrontar unos sobrecostos de 1.600 millones de dólares fundamentalmente por la supuesta mala calidad del basalto en el terreno para hacer la obra.

Esa situación dio lugar a una negociación que culminó en abril pasado con un principio de acuerdo, mediante el cual cada parte inyectó a la obra una liquidez de 800 millones de dólares en total.

La responsabilidad del pago final de esos 1.600 millones de dólares en litigio se negocian actualmente en forma de diferentes reclamos por diversa índole y por separado cada uno.

"La verdad es que en este país había mucha gente que tenía ganas de mandar a GUPC a su casa y a mí ganas no me faltaban, pero creo que Dios me ayudó a tomar la decisión acertada", concluyó Quijano en relación a la decisión de negociar un acuerdo con GUPC para concluir la obra.

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