9 de enero de 1964, la historia contada por sus protagonistas 50 años después

Patriotismo, patria, bandera. Si hubiera que buscar algo en común entre los señores Alfonso González, Milciades Cuellar y Juan Barcasnegras; serían estas tres palabras ya que al preguntarles ¿qué los impulsó el 9 de enero?, esto es lo que responden, y a pesar de que no tienen ningún grado de afinidad ni consanguinidad, aquel día de 1964 se unieron en una sola voz: Panamá.

El reloj marcaba las horas de la tarde cuando el señor Cuellar regresaba del área cercana a su colegio, el Instituto América, que en ese entonces quedaba en el área de Casco Antiguo, hacia su residencia en Calidonia. A esa misma hora, Barcasnegras se encontraba con unos compañeros frente a la Asamblea Nacional.

Ambos recibieron la noticia de que algo había sucedido en la antigua Escuela Secundaria de Balboa (Balboa High School), hoy Centro de Capacitación de la Autoridad del Canal de Panamá. En este lugar, estudiantes del Instituto Nacional intentaban izar la bandera, haciendo cumplir lo acordado en convenios entre Panamá y Estados Unidos. Éstos últimos poseían una franja de la Zona del Canal luego de la separación de Panamá de Colombia en 1903, debido al tratado Hay-Buneau Varilla.

Al recibir la noticia, Barcasnegras al igual que Cuellar, se dirigieron sin pensar en el peligro, hacia la Avenida 4 de julio (hoy Avenida de los Mártires), y se convirtieron en los protagonistas de aquella lucha. Junto a los demás estudiantes panameños, lanzaban piedras contra estadounidenses, ubicados en el edificio Smithsonian, antes Hotel Tívoli.

"Estaba cansado de que nos humillaran, nadie podía pasar para allá, la bandera de Panamá no se veía, no nos dejaban coger mangos, un día hasta me corretearon" es lo que recuerda el señor Milciades, quien fue uno de los primeros en caer, luego de recibir un tiro cuando intentaba subir el poste e izar la bandera en la Avenida 4 de Julio, (donde hoy está ubicado el monumento de los Mártires frente a la Asamblea Nacional).

Los estudiantes estaban por todos lados, Barcasnegras al ver lo sucedido, no lo pensó y apoyó al segundo grupo de estudiantes que intentó izar la bandera y así se logró.

Pero la lucha no fue solo ese día. Los estadounidenses no quedaron contentos y trataban de deshacer el logro de los panameños. Fue entonces que la lucha del 9 de enero, se extendió, hasta el 10 y 11, recuerda el señor Alfonso.

"Yo no tenía miedo, no lo pensé y me uní a la lucha" cuenta el señor quien resultó ser el último herido inscrito en el Hospital Santo Tomás de esta fecha. Pese a que hoy día no cuenta con una pierna, no se llena de tristeza, sino de orgullo porque para él finalmente los panameños "alcanzamos por fin la victoria".

En tanto, Cuellar, quien recibió también un disparo en la pierna, hoy cuenta la historia y confiesa, que al igual que el señor Alfonso, si hubiera otro 9 de enero, "lo volvería a hacer".

Barcasnegras por su parte, se llena de orgullo y sonríe cada vez que pasa por el monumento y ve el segundo estudiantes que trepa el poste, apoyando la izada de la bandera... es él.

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