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Díaz Herrera apoya envío de Noriega a cumplir condenas en casa

Panamá ( EFE). El coronel retirado Roberto Díaz Herrera, el compañero de armas que con sus denuncias de narcotráfico y corrupción propició la caída del exdictador panameño Manuel Antonio Noriega, defiende que a su regreso al país se le conceda la prisión domiciliaria si es que el exgeneral está enfermo.

Pese a considerarse junto a su familia y allegados una víctima " de maltratos, cárcel y destierro de Noriega", cuando este ejercía el pleno poder, Díaz Herrera aseguró que el exgeneral " debe ser tratado con todo su derecho procesal", lo que incluye que se le pueda permitir " la medida cautelar por enfermedad grave -de haberla- de cumplir su sentencia pendiente en casa".

La posibilidad legal de que se le conceda el arresto domiciliario a Noriega, condenado en ausencia a más de 60 años de cárcel por diversos delitos, es uno de los temas más polémicos ahora en Panamá.

Pese a que el Código Penal deja a la potestad de los jueces conceder ese beneficio a presos mayores de 71 años enfermos (Noriega tiene 77 y sufrió un accidente vascular), la norma exceptúa a los condenados por delitos de lesa humanidad y desapariciones.

Entre las condenas de Noriega las hay por torturas, homicidios, desapariciones y tráfico de personas.

En una entrevista con Efe, el exmilitar, quien en 1987 destapó la caja de los truenos con sus denuncias contra Noriega, que abrieron una crisis en la que EE.UU primero le retiró su apoyo y acabó por invadir el país, consideró impredecible la actitud del exdictador una vez regrese mañana a Panamá.

" La psiquis de Noriega es un laberinto y (él es) un especialista mundial en misterios", aseguró Díaz Herrera.

No obstante, aseguró el militar, " si de veras (Noriega) lo que desea es 'descansar y criar nietos' optará por guardar silencio con muy bajo perfil y no provocar olas hacia ningún sector".

Díaz Herrera descartó que el regreso del exgeneral vaya a crear " gran conmoción política mas allá del ruido mediático que es lógico por su mala fama local y externa".

" El bullicio es de esperar y la efervescencia durará unos meses, en mi criterio; siendo obviamente portador de muchos secretos", vaticinó Díaz Herrera, quien consideró " una idea peregrina y absurda" el anuncio que hizo Noriega en Francia de que demostrará su inocencia en los juicios a que ha sido sometido en ausencia.

" Más bien, lo que podría tener es más asuntos criminales pendientes (...) Jurídicamente, además, no le cabe esperar ni revisiones ni apelaciones de sus sentencias, ya firmes", dijo el militar retirado.

" Si tuviese el un abogado inteligente -agregó- le diría: 'Pide perdón, aunque sea por cálculo', lo que nunca ha hecho".

Sobre la responsabilidad de Noriega en la invasión militar estadounidense -"primera invasión con aplausos de parte del pueblo invadido en Latinoamérica", dijo- Díaz Herrera afirmó que ha llegado a pensar que pudo haber sido " un último favor" suyo a Washington.

Díaz Herrera no se explica que " Noriega desconociera la masiva invasión militar del 20 de diciembre de 1989, que por tantas horas de arribo de aviones y tropas veían hasta los párvulos".

" Pienso que Noriega apostó porque su mayor padrino y exaliado, el entonces presidente (de Estados Unidos) George Bush, lo trataría clementemente", dijo el militar.

" Pero lo que hoy más le reprocho -agregó- es su gran cobardía, de dejar morir a tropa disparando y muriendo e irse a huir y buscar salvar su pellejo a la Nunciatura", donde Noriega se refugió tras la invasión, y desde donde se entregó a las tropas norteamericanas el 3 de enero de 1990.

" Como militar debió ser degradado a menos que un sargento", sentenció.

Tras haber estado encarcelado desde entonces, primero en Estados Unidos y luego en Francia por delitos de narcotráfico y blanqueo de capitales, Noriega regresa mañana domingo a Panamá, para ocupar una celda individual " sin lujos" en una prisión cercana al Canal.

Noriega fue el último general que sojuzgó Panamá durante el periodo dictatorial inaugurado en 1968 por un golpe encabezado por el general Omar Torrijos, fallecido en 1981.