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Noriega tras las rejas en Panamá y ya le esperan nuevos juicios

PANAMÁ ( AFP). El exdictador panameño Manuel Antonio Noriega cumple este lunes el primer día de prisión en su país por el asesinato de opositores y ya le esperan nuevos juicios, lo que reabre heridas en familiares de las víctimas de su régimen en medio de la indiferencia de la mayoría de la población.

Tras purgar 22 años en prisiones de Estados Unidos y Francia por narcotráfico, un avejentado Noriega regresó el domingo a su país extraditado por París y, en silla de ruedas, ingresó a la cárcel de El Renacer, a orillas del Canal de Panamá, bajo un gigantesco operativo de seguridad.

Noriega, que gobernó de facto de 1983 a 1989, recibió en ausencia tres condenas -de 20 años cada una- por desaparición y asesinato de opositores, el del médico Hugo Spadafora, el del mayor Moisés Giroldi, y el de otros 11 militares que trataron de darle un golpe de Estado.

El presidente de la Corte Suprema de Justicia, Aníbal Salas, anunció este lunes que en los " próximos días" se le notificará un llamado a juicio por la desaparición en 1970 del sindicalista de izquierda Heliodoro Portugal.

" Se estaba esperando a que el señor Noriega llegara a Panamá para cumplir con algunos requisitos, entre esos la notificación en el caso" de Portugal, declaró Salas.

El exhombre fuerte de Panamá, de 77 años, fue visitado este lunes en prisión por su hija, la abogada Lorena Noriega, quien según la ministra de Gobierno, Roxana Méndez, será quien dirija ahora su defensa.

" Tiene tres condenas pendientes y tres procesos pendientes", manifestó el procurador José Ayú, al referirse a otras causas por violación de derechos humanos.

Una Comisión de la Verdad documentó, en 2002, 110 casos de asesinados y desaparecidos en las dictaduras militares en los años 70 y 80, cuando Noriega fue primero jefe de los aparatos de inteligencia y luego gobernante de facto.

El retorno de Noriega, quien fue un agente de la CIA entre 1968 y 1986 cuando Centroamérica era teatro de guerras civiles, revolcó amargos recuerdos para muchos que sufrieron en su régimen y por la cruenta invasión estadounidense que lo derrocó el 20 de diciembre de 1989.

" Cuando se lo llevaron de aquí salió con esposas en manos y pies. Quiero ver al reo Noriega con su placa en el pecho, esposado y con grilletes", declaró Aurelio Barría, líder de la Cruzada Civilista, que organizó las protestas en los años 80.

Ya con Noriega preso, el debate se encendió sobre vericuetos legales. Una ley permite a los mayores de 70 años cumplir su condena en la casa, pero las familias de las víctimas exigen una interpretación de la norma que considere de "lesa humanidad" sus crímenes y no pueda optar por ese beneficio.

"Es difícil pasar la página sin que haya justicia, sin saber dónde están los cuerpos de los desaparecidos, sin saber dónde está la cabeza de mi hermano", dijo a la AFP una hermana de Spadafora, Alida.

Pero el retorno del anciano exdictador pasa sin pena ni gloria para muchos. La mayoría de los 3,4 millones de panameños son jóvenes que no se acuerdan de las desapariciones, represión de libertades o asesinatos, o ni siquiera habían nacido en la época.

" Panamá es un país joven. La edad de la gente es de 30 para abajo. A la gente le importa un bledo Noriega, le da igual", dijo Héctor Miranda, un publicista de 27 años.

Muchos creen que el gobierno de Ricardo Martinelli lo repatrió para tender una cortina de humo sobre problemas de corrupción, otros tienen expectativas en torno a los secretos que el ex dictador podría revelar de políticos o fortunas forjadas bajo el amparo del régimen.

" El es el pasado, no el futuro. Este país no va a cambiar porque llegó, tiene poca incidencia. No tiene la capacidad de desestabilizar. El futuro no está en lo que diga o no, sino en lo que se haga para reparar lo que hizo, sin revanchas políticas", dijo el analista José Blandón.

Martinelli, quien dice que Noriega no goza de privilegios y está en una celda sin ningún tipo de lujos, sostiene que su gobierno lo repatrió para que pague por " todo el horror", pero advirtió que será la justicia la que decida si darle casa por cárcel.

Sin decir palabra, Noriega se mostró el domingo apenas unos instantes a las cámaras de lejos en el penal, para dar fe de su regreso, ante las dudas que generó el que entrara encapuchado, según Méndez, porque no quería ser " circo mediático".