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Rami Malek se lleva el Óscar a mejor actor por "Bohemian Rhapsody"

Rami Malek transformó su estilo, su andar y su acento para retratar al emblemático líder de Queen, Freddie Mercury, en "Bohemian Rhapsody", una actuación que lo catapultó a lo más alto de la industria cinematográfica y puso su nombre en los anales del Óscar.

Malek, de 37 años, puso el domingo la guinda a su paso por la temporada de premios de Hollywood, que ya lo había reconocido con el Globo de Oro y el premio del Sindicato de Actores, al ganar el Óscar a mejor actor frente al favorito Christian Bale ("Vice"). Hace unos días había obtenido también el premio del cine británico al mejor actor.

"Gracias Queen. Gracias a ustedes por ser, por permitirme ser la parte más pequeña de su fenomenal y extraordinario legado. Estaré siempre en deuda con ustedes", declaró un emocionado Malek a Brian May y Roger Taylor, presentes en la sala.

Su triunfo hubiera sido difícil de augurar. Malek fue casi lo único que se mantuvo constante en la carrera de obstáculos en que se convirtió la realización: intérpretes que abandonaron el rodaje, el despido del director Bryan Singer en la mitad de la producción y críticas poco halagadoras.

Pero puede que se haya sellado con su implacable recreación -incluso a pesar de su poco lograda dentadura- de la eléctrica actuación de Mercury en el festival Live Aid de 1985, que conmovió al público hasta lo indecible, incluso a pesar de la poco lograda dentadura del cantante en la cinta.

El filme también fue un éxito comercial, recaudando más de 820 millones de dólares en todo el mundo.

Allí, el actor también le arrebató la estatuilla a Bradley Cooper ("Nace una estrella"), Viggo Mortensen ("Green Book") y Willem Dafoe ("Van Gogh, a las puertas de la eternidad").

Antes de toda la atención por "Bohemian Rhapsody", Malek ya atraía miradas por la serie "Mr. Robot", un drama psicológico de hackers que protagoniza junto a Christian Slater.

Fue un papel determinante en la carrera de Malek, tras sus humildes comienzos en los suburbios de Los Ángeles, donde creció como parte de una familia ortodoxa copta egipcia. Tiene un hermano gemelo idéntico llamado Sami y una hermana mayor.

Asistió a la escuela secundaria en Sherman Oaks con las actrices Rachel Bilson y Kirsten Dunst, y luego estudió teatro en la Universidad de Evansville en Indiana, donde obtuvo una licenciatura en bellas artes en 2003.

Su carrera televisiva comenzó el año siguiente como invitado en el popular programa "Gilmore Girls".

Siguieron varias pequeñas participaciones en televisión y cine, incluido un papel como el faraón Akhmenrah en la trilogía "Una noche en el museo", protagonizada por Ben Stiller, y una aparición en la última película de la saga "Crepúsculo".

Pero como le sucede a muchos actores de origen extranjero, Malek ya sabía que su mayor desafío era evitar ser encasillado. "Veía las audiciones y sabía que probablemente podría obtener el papel de terrorista. Es gracioso, pero es triste", confesó a principios de este mes, en el Festival de Cine de Santa Bárbara.

Apareció en dos cintas dirigidas por Spike Lee: "Old Boy", remake de una película ultraviolenta de Corea del Sur, y el filme de terror "Da Sweet Blood of Jesus".

En "Mr. Robot", Malek interpreta a Eliot, un joven programador que también es un hacker inestable que piratea la compañía en la que trabaja.

Malek ganó un Emmy por ese papel, y la cuarta y última temporada saldrá al aire a finales de este año.

Pero su trabajo como Mercury, el extravagante Farrokh Bulsara, quien llegó a Londres desde Tanzania y se convirtió en una leyenda de la música antes de morir en 1991 a los 45 años, probablemente le llevará a conseguir nuevos roles en la pantalla grande.

Los grandes y expresivos ojos de Malek y su sonrisa ambigua fueron útiles para su interpretación de Mercury, quien era conocido por su impresionante rango vocal y sus excentricidades en el escenario.

"Dije que sí de inmediato a interpretar a Freddie Mercury", contó Malek en Santa Bárbara. "Momentos después, pensé: 'Ok, ¿qué has hecho? Esto es una locura'".

"Miraba todos sus videos y veía que este hombre era de otro mundo", agregó. "Era como un superhéroe para mí. (...) La única forma de desmitificarlo era mirar al ser humano detrás de ese superhéroe".

Tras el final del rodaje, Malek mandó a fundir en oro la prótesis dental que usó para el papel, al lado de la cual seguramente pondrá ahora la estatuilla dorada.