Es un ritmo cubano creado en los años 50 por el flautista, compositor y director de orquesta Enrique Jorrín.
Rápidamente se convirtió en un baile popular y de salón y su nombre es la reproducción onomatopéyica de los pasos al bailar, usualmente tres pasos a la derecha y luego uno a la izquierda.
La estructura rítmica característica es un compás de compasillo (4 por 4) con principio acéfalo-anacrúsico de dos corcheas seguidas de una negra al principio del siguiente compás.
El chachachá tiene más de cuarenta años de vida. Cuando se inventó el baile que se acoplaba al ritmo de éste, se descubrió que los pies marcaban un sonido peculiar al rozar el suelo en tres tiempos seguidos y de ahí surgió el nombre actual, chachachá.
Este nuevo ritmo se extendió rápidamente por el continente americano, sobre todo en México, donde llegó Jorrín para crear su propia orquesta, hecho que contribuyó a que la Orquesta América también abandonara Cuba dejando paso a nuevas formaciones cubanas que retomaron el chachachá.
Su rápida difusión se debió a que es un baile festivo e intermedio, ni muy rápido ni muy lento, por lo que cualquier persona, con pocas nociones de danza, era capaz de bailarlo y disfrutar con él. Éste estilo comenzó a crear sus propios procedimientos gracias al trabajo de compositores cubanos y mexicanos como Ramón Márquez, Richard Egües y Jorge Zamora.