Los pasteles de nata llegan a Asia gracias a la panadería de un británico

Los pasteles de nata de Macao son emblemáticos de este territorio chino, igual que sus casinos, aunque paradójicamente tengan también orígenes británicos.

Este postre, el más apreciado en la antigua colonia portuguesa que pasó bajo tutela china en 1997, se inspira en una repostería no menos famosa, los 'pasteis de nata' típicos de la gastronomía portuguesa.

Pero la afición por estos flanes de tipo lisboeta se ha extendido en China y parte de Asia, gracias a un británico.

Hace 30 años, Andrew Stow, un farmacéutico, abrió la panadería Lord Stow en el pueblo de Coloane en Macao.

"En 1989, no había panaderías de tipo occidental. Decidió fundar algo para la comunidad portuguesa local, es decir crear para ellos 'pasteis de nata'", relata a la AFP Eileen Stow, hermana de Andrew, que dirige hoy la empresa.

Andrew Stow no tenía la receta original de estos pasteles de nata, así que experimentó con el 'custard' británico, una crema inglesa con yema de huevo, siguiendo una receta de familia, y agregó técnicas portuguesas de fabricación de pasta.

Aunque algunos amigos portugueses no se mostraban muy convencidos, los chinos de este territorio del sur del país sí estuvieron encantados. Gracias a los británicos, la cocina cantonesa tenía ya su propia versión de la tarta al huevo, confeccionada con pasta quebrada.

"Para diferenciarlas de las +dan tart+ (tarta al huevo en cantonés), las llamaron +po tart+, es decir +tarta portuguesa al huevo+", prosigue la señora Stow.

Esta versión hojaldrada y más rica de la pastelería supuso un enorme éxito, "gracias a la publicidad boca en boca", dice Stow, que asumió el negocio tras el fallecimiento de su hermano en 2006.

La empresa produce hoy 21.000 pasteles en tres panadería de Macao y tiene dos sucursales en Japón y Manila.

En las últimas tres décadas, varias empresas rivales han llegado al mercado en Hong Kong, Taiwán y Singapur.

Una de las tiendas competidoras fue abierta por la exesposa de Andrew Stow, Margaret Wong. Pero la mujer vendió la receta a la cadena KFC, que hoy distribuye estos pasteles portugueses en toda China.


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