La alta costura, en blanco y negro

El blanco y negro se impuso en las creaciones de alta costura presentadas esta semana en París, una cita que también generó una ola de comentarios en las redes sociales por la nueva imagen de Karl Lagerfeld.

Estos son los puntos fuertes de la Semana de la Moda, protagonizada por las firmas más influyentes como Dior, Chanel y Valentino y otras jóvenes prometedoras, como Hyun Mi Nielsen.

La directora artística de Dior, la italiana María Grazia Chiuri, desplegó un gigantesco tablero de ajedrez y sobre sus casillas bicolores, las modelos desfilaron con abrigos blancos con topos negros, faldas de plumas blancas combinadas con calcetines de media negros y vestidos sedosos con estampados de franjas y cuadrículas bitonales.

En su homenaje a Pierre Cardin, el diseñador francés Jean Paul Gaultier recreó el universo futurista y cinético impulsado por su "maestro" en los años 1960 y presentó igualmente una colección dual. El arte óptico destacó en los vestidos de primavera-verano y los pendientes con forma de espiral. Los motivos variaron entre los círculos, las olas, las franjas y los globos.

En su estreno al frente de la dirección artística de Givenchy, la británica Clare Waight Keller exhibió una sobria colección en blanco y negro. A diferencia de las firmas citadas anteriormente, aquí la dicotomía fue casi siempre sutil: una franja de blanco sobresale del cuello abierto de un elegante vestido negro, un cinturón negro completa un vestido de plumas blanco.

La tónica se repitió hasta en el último desfile, este jueves, con la firma Xuan.

Pero Chanel desfiló para exhibir su tercera vía: el rosa, desde su tonalidad más pálida al fucsia. Cual jovencitas que juegan a ser princesas, las modelos se pasearon por un jardín francés, portando vestidos de ese color, a conjunto con las botas hasta el empeine.

Pese a abrir la paleta a otros colores, el rosa saltó a la vista en las colecciones del libanés Ziad Nakad - que presentó vestidos recargados de pedrería y plumas -, y de Valentino, cuya apuesta para la próxima primavera-verano son los volúmenes bajo los cuales se pierde la silueta.

El italiano Pierpaolo Piccioli, al frente en solitario de la dirección artística de Valentino desde la partida de Chiuri a Dior a mediados de 2016, puntuó sus abrigos y vestidos voluminosos con grandes lazos, que se anudan al cuello o a la cintura y cuyas cintas se precipitan casi hasta los pies.

En su oda a los felices años 1920, el libanés Elie Saab adornó sus siluetas filiformes con un gran lazo de seda a la altura del cuello, del mismo color que el sensual vestido al que acompañaba, con pedrería y transparencias.

Para Margiela, el creador británico John Galliano confeccionó prendas futuristas con telas que adquieren colores vibrantes al ser fotografiadas. Fueron adornadas con discretos lazos.

La alta costura, que se caracteriza por prendas confeccionadas a medida, está pensada para las ocasiones más excepcionales - como la alfombra roja -, donde los complementos son esenciales.

Así, la diseñadora danesa de origen coreano, Hyun Mi Nielsen, causó asombro con sus sombreros de tiras negras que cubren completamente el rostro o con un sombrero-paraguas de plumas marrones y blancas.

En tela de satén de duquesa, la firma holandesa Viktor & Rolf creó unos originales tocados en forma de rosas de grandes tallos que se colocan en perpendicular respecto a la cabeza, y hojas de palma que prolongan la silueta varias decenas de centímetros.

Al margen de los desfiles, en boca de todos estuvo la nueva imagen de Karl Lagerfeld, durante décadas inmutable. A sus 84 años, a su look inconfundible de cabello blanco recogido en coleta, gafas de sol negras y cuello de camisa almidonado, Lagerfeld incorporó una barba blanca, que el público pudo apreciar en el pase de Chanel.

"Karl tiene un nuevo complemento facial. Pero es trágico, no puedo copiarlo", comentó en Instagram la célebre periodista de moda Suzy Menkes.


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