¿Te has preguntado por qué nos besamos?

La demostración por excelencia del amor entre una pareja es el beso. Según algunos estudios, el beso tiene un origen muy primitivo, donde la mujer alimentaba a sus crías a través de su boca, creando un vínculo emotivo. Luego de esto, comenzó a realizarlos con el macho que se apareaba. Al nivel “romántico”, se estipula que tiene su inicio desde el año 2500 a.C.  

La unión entre los labios de ambos, provoca una serie de estímulos que nos provoca una serie de reacciones en nuestro cuerpo:

Erección pilosa (piel de gallina): el momento te genera un momento de tranquilidad que te sensibiliza la piel.

Sentidos se agudizan: al momento de besarse, sientes más, hueles más (hay una percepción de feromonas).

Incrementa la excitación: por medio de la saliva, el hombre transfiere testosterona a la mujer.

“Besar es un arte en sí mismo que tiene el poder de expresar sentimientos”.

A continuación le presentamos algunos estilos de besos para que pongas en práctica con tu pareja:

Beso ladeado: las cabezas de ambos se inclinan en direcciones opuestas.                       

Beso inclinado: uno de los dos mueve la cabeza hacia atrás y el otro lo sujeta por el mentón lo besa.

Beso superior: uno de los dos toma con sus dientes el labio superior y el otro el labio inferior.

Beso broche: uno de los dos sujeta con sus labios los de su pareja.

Beso palpitante: uno de los dos le da varios besos muy pequeños recorriendo boca del otro.

Beso contacto: se toca ligeramente con la lengua la boca del otro y apenas haces contacto con sus labios.


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